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Tú, mi café excelso

Miriam Camelo

Poeta recién llegado

Del éxtasis del ayer, a la melancolía de esta tarde.


Café de madrugada, café de los ocasos,
soy adicta a tu sentir y al rojo de tu cosecha,
persiste en mis recuerdos, la exquisitez de tu aroma
y tu boca
ese tueste ligero que conserva su estampilla
cala mi coherencia, allanando los sentidos,
el paladar cata su almíbar, caramelo de la casa
y la acidez de tu origen
estimula mi alegría.

Café que, al desayuno, me anuda a tu cintura,
café del medio día, lanza mis pies a tu vera,
café que a media luz
en duermevelas de ausencia,
bordea lindes de desamparo
y de suspiros entre las sombras,
cafetales son tus palabras que,
en el sostenido de su vibrato
quiebra este sosiego austero
de una nostalgia que humilla.

Cafeína corre en tus besos,
café tostado y molido,
fragancia de la molienda, sempiterno en tu carcajada
y te bebo sorbo a sorbo
al irrumpir el sol, las auroras,
o sabor a dúctil almendra, a la hora de los venados,
dos o cuatro tazas, es libar de tu presencia,
jengibre que suma aromas, tierra negra de las veredas,
que me acoge desde la ventana
bajo una pléyade de luciérnagas.




 
Última edición:
Evidentemente, esta poesía es entendida como un espacio que es muy difícil de volver a llenar,...
... y por varias líneas muy bien trazadas por el carácter dinámico de la nostalgia,...
de la cual, por momentos, emana un aire de optimismo...
... ... ...
Quizás te agrade la letra del siguiente tango:
*El último Café* https://www.letras.com/julio-sosa/el-ultimo-cafe/
Música:
-

... ... ...
Saludos.
 
Del éxtasis del ayer, a la melancolía de esta tarde.


Café de madrugada, café de los ocasos,
soy adicta a tu sentir, y al rojo de tu cosecha,
persiste en mis recuerdos, la exquisitez de tu aroma
y tu boca
ese tueste ligero que conserva su estampilla,
cala mi coherencia, allanando los sentidos,
el paladar cata tu almíbar, caramelo de la casa
y la acidez de tu origen
estimula mi alegría.

Café que, al desayuno, me anuda a tu cintura,
café del medio día, lanza mis pies a tu vera,
café que a media luz
en duermevelas de ausencia,
bordea lindes de desamparo
y de suspiros entre las sombras,
cafetales son tus palabras que,
en el sostenido de su vibrato
quiebra este sosiego austero
de una nostalgia que humilla.

Cafeína corre en tus besos,
café tostado y molido,
fragancia de la molienda, sempiterno en tu carcajada
y te bebo sorbo a sorbo
al irrumpir el sol, las auroras,
o sabor a dúctil almendra, a la hora de los venados,
dos o cuatro tazas, es libar de tu presencia,
jengibre que suma aromas, tierra negra de las veredas,
que me acoge desde la ventana
bajo una pléyade de luciérnagas.




Sabores intimos entre aromas nostalgicos que se entretejen en la observada
naturaleza y la realizacion de unos recuerdos que son presencia de él.
bellissimo el sentido de la obra. saludos amables de luzyabsenta
 
Hermoso poema. Enmarcado dentro de esa bebida romántica y bohemia que es el café. Muy gratas las imágenes de bella fluidez poética que revisten tus versos. Mi enhorabuena, poetisa. Un cordial saludo.
 
Buenos días señor MARKS. Un viernes nostálgico y lluvioso como esa garúa que quizás, los acompaña en sus espacios. El café hace parte de mis horas. Me tomé el tiempo necesario para escuchar ese tango maravilloso. Dos versiones y me quedo con la del señor. Vibrante en su interpretación como el mismo café. Con un café podemos arribar a la vida y a la mirada de otra persona, con un café decimos adiós también y como un café, aromático, sensual y adictivo, podemos vivenciar los mejores sentimientos del ser humano. Gracias por llegar a mi ventana y por brindarle una taza de café tinto colombiano, suave y delicado como una mujer.
 
Última edición:
Buenos días APOLO, gracias por detener su paso en mi poema. Es verdad, las circunstancias, espacios y seres que nos rodean y calan en nuestros sentires, tienen una parte importante en mis letras.
 
Del éxtasis del ayer, a la melancolía de esta tarde.


Café de madrugada, café de los ocasos,
soy adicta a tu sentir, y al rojo de tu cosecha,
persiste en mis recuerdos, la exquisitez de tu aroma
y tu boca
ese tueste ligero que conserva su estampilla,
cala mi coherencia, allanando los sentidos,
el paladar cata tu almíbar, caramelo de la casa
y la acidez de tu origen
estimula mi alegría.

Café que, al desayuno, me anuda a tu cintura,
café del medio día, lanza mis pies a tu vera,
café que a media luz
en duermevelas de ausencia,
bordea lindes de desamparo
y de suspiros entre las sombras,
cafetales son tus palabras que,
en el sostenido de su vibrato
quiebra este sosiego austero
de una nostalgia que humilla.

Cafeína corre en tus besos,
café tostado y molido,
fragancia de la molienda, sempiterno en tu carcajada
y te bebo sorbo a sorbo
al irrumpir el sol, las auroras,
o sabor a dúctil almendra, a la hora de los venados,
dos o cuatro tazas, es libar de tu presencia,
jengibre que suma aromas, tierra negra de las veredas,
que me acoge desde la ventana
bajo una pléyade de luciérnagas.








Bella descripción de un sentimiento , lleva el Motivo de llegar directo al corazón
Abrazo tu poesía
Saludos
 
Buenos días señor MARKS. Un viernes nostálgico y lluvioso como esa garúa que quizás, los acompaña en sus espacios. El café hace parte de mis horas. Me tomé el tiempo necesario para escuchar ese tango maravilloso. Dos versiones y me quedo con la del señor. Vibrante en su interpretación como el mismo café. Con un café podemos arribar a la vida y a la mirada de otra persona, con un café decimos adiós también y como un café, aromático, sensual y adictivo, podemos vivenciar los mejores sentimientos del ser humano. Gracias por llegar a mi ventana y por brindarle una taza de café tinto colombiano, suave y delicado como una mujer.
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Gracias por el comentario.
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