Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desvestí el misterio
que envolvía tu nombre,
se fue desvaneciendo,
con cada beso,
con cada trazo
de tu inquieta lengua,
curioseando mis recovecos.
Te despojé de tu enigma,
cuando me perdía en tu mirada,
intentando que te llevarás,
mis ojos verdes de recuerdo.
Se quedó en mis dedos,
la suavidad de tu pelo;
en mis labios
la sutileza de los tuyos;
y en mi piel,
el recorrido de tu boca.
Ya no es secreto, tu voz.
No hay dudas,
de que realmente existes,
por que hoy estuviste en mi piel
diciendo presente,
abriendo un paréntesis,
en la historia de mi vida,
matando tu misterio, tu enigma
y dando vida a un recuerdo.
que envolvía tu nombre,
se fue desvaneciendo,
con cada beso,
con cada trazo
de tu inquieta lengua,
curioseando mis recovecos.
Te despojé de tu enigma,
cuando me perdía en tu mirada,
intentando que te llevarás,
mis ojos verdes de recuerdo.
Se quedó en mis dedos,
la suavidad de tu pelo;
en mis labios
la sutileza de los tuyos;
y en mi piel,
el recorrido de tu boca.
Ya no es secreto, tu voz.
No hay dudas,
de que realmente existes,
por que hoy estuviste en mi piel
diciendo presente,
abriendo un paréntesis,
en la historia de mi vida,
matando tu misterio, tu enigma
y dando vida a un recuerdo.