Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Anoche soñé con rosas y cardos
que tu nombre callados cantaban
más de mi espalda se olvidaban.
Anoche soñé con pálidos rostros
que blasfemaban de su triste mirada,
más tu nombre, también, entonaban.
Anoche soñé con faldas y copas,
tal como animales se enjuagaban,
deseaban que tu nombre se involucrara.
Anoche soñé con manchas
que cubrían radiografía desesperadas,
sin pensar en tu nombre igual lo coreaban.
Anoche soñé con pinturas
que se vertían en rostros involuntarias,
luego tu nombre dibujaban.
Anoche soñé con dagas
que se adentraban en dorsos y palmas,
solo y con dolor tu nombre imaginaba.
Anoche soñé con perfumes que embriagaban,
más tu nombre mascullaba.
Anoche soñé con desnudos
que en éxtasis tu nombre transformaban.
Anoche soñé con orgasmos,
que en mi vientre con espasmos me estiraba.
Anoche indignado despertaba
y sólo fue un sueño pensaba
que tu nombre callados cantaban
más de mi espalda se olvidaban.
Anoche soñé con pálidos rostros
que blasfemaban de su triste mirada,
más tu nombre, también, entonaban.
Anoche soñé con faldas y copas,
tal como animales se enjuagaban,
deseaban que tu nombre se involucrara.
Anoche soñé con manchas
que cubrían radiografía desesperadas,
sin pensar en tu nombre igual lo coreaban.
Anoche soñé con pinturas
que se vertían en rostros involuntarias,
luego tu nombre dibujaban.
Anoche soñé con dagas
que se adentraban en dorsos y palmas,
solo y con dolor tu nombre imaginaba.
Anoche soñé con perfumes que embriagaban,
más tu nombre mascullaba.
Anoche soñé con desnudos
que en éxtasis tu nombre transformaban.
Anoche soñé con orgasmos,
que en mi vientre con espasmos me estiraba.
Anoche indignado despertaba
y sólo fue un sueño pensaba