francisco_mendez
Poeta recién llegado
TU OLOR
No hay nada como tu olor.
Aliento de jardines exquisitos,
suspiro de la mas soberbia y
orgullosa de las flores.
Anda mi musa intocable,
sigue pisando estas miradas mías
que te han acompañado
hasta caer rendidas.
Solo pasa junto a mi
y roza con tu aura al tímido viento
que llega a tocar mi alma.
Eres el mar vivo y yo una roca inerte.
Tu aroma son las olas que golpean
mi rostro y se alejan.
Y luego me dejas solo pero humedecido en tu caricia.
No hay nada como tu olor.
Nada como ese perfume
llegado de algún rincón del paraíso,
canto de una rosa excelsa y consciente de su belleza.
Anda, solo pasa junto a mi
y parte en mil pedazos a mi sensatez
y a lo que queda de mi alma desmoronada.
Camina,
que mas da si te vas
pisando mis suspiros secos
que van callendo delante de ti.
Eres el viento caprichoso y libre,
yo soy el árbol paciente.
Tu aroma sacude con implacable ráfaga lo que que da de mi vida.
Luego te alejas y me dejas solo,
viendo como te llevas mis suspiros casi secos.
No hay nada como tu olor.
Sonrisa de mi luna siempre triste,
color de una ilusión vagabunda,
estela de una fugaz fantasía.
Anda, solo camina.
Tan cerca de mi como la lejana de las estrellas.
Pasa sin voltear a verme,
con todo y tu silencio.
Solo quiero olerte
y que un pequeño soplo de tu perfume,
me haga creer que sigo vivo.
No hay nada como tu olor.
Aliento de jardines exquisitos,
suspiro de la mas soberbia y
orgullosa de las flores.
Anda mi musa intocable,
sigue pisando estas miradas mías
que te han acompañado
hasta caer rendidas.
Solo pasa junto a mi
y roza con tu aura al tímido viento
que llega a tocar mi alma.
Eres el mar vivo y yo una roca inerte.
Tu aroma son las olas que golpean
mi rostro y se alejan.
Y luego me dejas solo pero humedecido en tu caricia.
No hay nada como tu olor.
Nada como ese perfume
llegado de algún rincón del paraíso,
canto de una rosa excelsa y consciente de su belleza.
Anda, solo pasa junto a mi
y parte en mil pedazos a mi sensatez
y a lo que queda de mi alma desmoronada.
Camina,
que mas da si te vas
pisando mis suspiros secos
que van callendo delante de ti.
Eres el viento caprichoso y libre,
yo soy el árbol paciente.
Tu aroma sacude con implacable ráfaga lo que que da de mi vida.
Luego te alejas y me dejas solo,
viendo como te llevas mis suspiros casi secos.
No hay nada como tu olor.
Sonrisa de mi luna siempre triste,
color de una ilusión vagabunda,
estela de una fugaz fantasía.
Anda, solo camina.
Tan cerca de mi como la lejana de las estrellas.
Pasa sin voltear a verme,
con todo y tu silencio.
Solo quiero olerte
y que un pequeño soplo de tu perfume,
me haga creer que sigo vivo.