Edgar Márquez
Poeta recién llegado
Ese aroma de sustento,
de tentación que mata,
escapes de veneno,
en noches pintadas de gala,
Un perfume que esconde tu presencia,
que revive el olfato de los muertos,
que envuelve la vida en condena,
sin nada que guarde el aliento,
Es ese perfume que me llama,
que mire el efecto de su atracción,
esencia acompañada de tu mirada,
librando la muerte sin perdón,
Ese aroma de sustento,
que mata lentamente,
en la curiosa experiencia de anhelo,
va evaporando los sueños vivientes,
Es el perfume que tu complementas,
como si fueran dos vidas unidas,
fragancia que arranca a la demencia,
en fragmentos deseados de vida,
Voy entrando y saliendo sin decir adios,
sin despertar al hechizo de tu cuerpo,
seducido por los vapores de alcohol,
con suspiros que hacen del mundo mi reino,
Está la noche llena de estrellas,
con una luna que ilumina tenuemente,
una brisa que revienta la inocencia,
sin un amanecer que llegue para siempre,
Ahora estamos envueltos en pasión,
a causa de una tentación perfumada,
que no arrepiente al corazón,
ni a su cálido sepulto en las miradas,
Te has marchado de la noche que fuiste para mi,
pero tu aroma me sigue acompañando,
y en el recuerdo permanece aquel desliz,
escondido en el perfume que me tiene encantado.
de tentación que mata,
escapes de veneno,
en noches pintadas de gala,
Un perfume que esconde tu presencia,
que revive el olfato de los muertos,
que envuelve la vida en condena,
sin nada que guarde el aliento,
Es ese perfume que me llama,
que mire el efecto de su atracción,
esencia acompañada de tu mirada,
librando la muerte sin perdón,
Ese aroma de sustento,
que mata lentamente,
en la curiosa experiencia de anhelo,
va evaporando los sueños vivientes,
Es el perfume que tu complementas,
como si fueran dos vidas unidas,
fragancia que arranca a la demencia,
en fragmentos deseados de vida,
Voy entrando y saliendo sin decir adios,
sin despertar al hechizo de tu cuerpo,
seducido por los vapores de alcohol,
con suspiros que hacen del mundo mi reino,
Está la noche llena de estrellas,
con una luna que ilumina tenuemente,
una brisa que revienta la inocencia,
sin un amanecer que llegue para siempre,
Ahora estamos envueltos en pasión,
a causa de una tentación perfumada,
que no arrepiente al corazón,
ni a su cálido sepulto en las miradas,
Te has marchado de la noche que fuiste para mi,
pero tu aroma me sigue acompañando,
y en el recuerdo permanece aquel desliz,
escondido en el perfume que me tiene encantado.