Jasiel Morales Castro
Jalei
Te he sembrado...
Te he sembrado aquí
igual planta de otro planeta,
como recién descubierto pedregal,
de mantos freáticos a la eternidad,
y de inflamable querer; curativas
algas.
Te he cubierto
el cuerpo desnudo al
amanecer de los delatores;
de días, de soles y canción
prohibida.
Si lloras, si atea de que claven
tu fuerza, a tu amor amenazan, si silencian;
Tanto intenté explicarte qué
es fantasía.
Ni abril ni a la suerte, no entrego
una queja, me he confirmado
de ir lejos; al destino del sol,
solo por cuidar, no tengas desvelo.
Y la distancia es menos, si
suavizándome tu voz.
No quiero más nada...
tus brazos, un tanto largos.
Después de un campo de
algodón, mi cosecha...
es, de ti, y un pausado
abrazo.
Te he sembrado aquí
igual planta de otro planeta,
como recién descubierto pedregal,
de mantos freáticos a la eternidad,
y de inflamable querer; curativas
algas.
Te he cubierto
el cuerpo desnudo al
amanecer de los delatores;
de días, de soles y canción
prohibida.
Si lloras, si atea de que claven
tu fuerza, a tu amor amenazan, si silencian;
Tanto intenté explicarte qué
es fantasía.
Ni abril ni a la suerte, no entrego
una queja, me he confirmado
de ir lejos; al destino del sol,
solo por cuidar, no tengas desvelo.
Y la distancia es menos, si
suavizándome tu voz.
No quiero más nada...
tus brazos, un tanto largos.
Después de un campo de
algodón, mi cosecha...
es, de ti, y un pausado
abrazo.