TU RECUERDO
Cariño, en esta mañana de septiembre,
Sentada sobre una blanca piedra de la vera
Del río, tú estarás mirando como es costumbre
La espesa y fresca vegetación de la primavera.
Recordarás entonces los domingos
Cuando nos amábamos sin testigos.
Y verás que una dulce mariposa
Vuela sobre la roja flor de una rosa.
Y veras también temblar el rocío
Del alba en tus manos. Y en tus horas de ocio
Te quedarás junto al rio todo el día
A observar las olas con total paciencia.
Querida, hoy te has quedado prendada
De la blanca mañana que florece
A la orilla del rio Apurimac; y una manada
De recuerdos te inquieta, te consume
Y al fin extrañarás, entre suspiro y sonrisa,
De la dulce y tierna caricia de la brisa
Que ayer en las blancas tardes de abril yo te ofrecí.
Y dirás: oh señor, regresa al hombre que se fue de aquí.
Entonces, un agradable viento te hablará fuerte
Al oído que yo te extraño y no puedo más sin verte.
POR SOLIER
Cariño, en esta mañana de septiembre,
Sentada sobre una blanca piedra de la vera
Del río, tú estarás mirando como es costumbre
La espesa y fresca vegetación de la primavera.
Recordarás entonces los domingos
Cuando nos amábamos sin testigos.
Y verás que una dulce mariposa
Vuela sobre la roja flor de una rosa.
Y veras también temblar el rocío
Del alba en tus manos. Y en tus horas de ocio
Te quedarás junto al rio todo el día
A observar las olas con total paciencia.
Querida, hoy te has quedado prendada
De la blanca mañana que florece
A la orilla del rio Apurimac; y una manada
De recuerdos te inquieta, te consume
Y al fin extrañarás, entre suspiro y sonrisa,
De la dulce y tierna caricia de la brisa
Que ayer en las blancas tardes de abril yo te ofrecí.
Y dirás: oh señor, regresa al hombre que se fue de aquí.
Entonces, un agradable viento te hablará fuerte
Al oído que yo te extraño y no puedo más sin verte.
POR SOLIER