Tu rocío de mujer

Ayax

Poeta que considera el portal su segunda casa
Voy enredando mis besos
en el triángulo nocturno,
magnético y fascinante
de tu grato bosque púbico.
Con mi boca he descendido
saboreando, uno a uno,
los paisajes de tu cuerpo
desde tus ojos morunos.

Ahora mi aliento siente
tu jardín sutil y obscuro,
preámbulo del manantial
a dónde, mi sed, conduzco.
Cosquilleo afrodisiaco
mientras siguen su transcurso,
tu cumbre de Cipris deja
sobre mis labios convulsos.

Alborada de deseo,
a la orilla del crepúsculo,
había desde el instante
en que a solas, quedamos juntos:
entonces, no más decoro,
en tus pupilas ya hubo
y en un celaje de sábanas
hemos caído...desnudos.

Emerge desde tu vértice
cual rosado y hendido fruto
el milagro de tu claustro,
bello dintel de tus muslos.
La boca bajo tu vientre
es mi reliquia de culto
por eso, con avidez,
besos, en ella, diluyo.

Como sierpe sicalíptica
mi lengua sigue su impulso
y en tus abismos resbala,
llegando a lo más profundo.
Febril oscila tu espiga
como badajo muy lúdico
mientras transmite, a mis labios,
su sabor cálido y corusco.

Desde tu alma, mareas
de suspiros gemebundos
se elevan mientras aferras
trozos de nube en tus puños.
Sollozas hondo y sensual
mientras gozoso y profuso
tu rocío de mujer
mi hálito, llena, de súbito.
 
Última edición:
Voy enredando mis besos
en el triángulo nocturno,
magnético y fascinante
de tu grato bosque púbico.
Con mi boca he descendido
saboreando, uno a uno,
los paisajes de tu cuerpo
desde tus ojos morunos.

Ahora mi aliento siente
tu jardín sutil y obscuro,
preámbulo del manantial
a dónde, mi sed, conduzco.
Cosquilleo afrodisiaco
mientras siguen su transcurso,
tu cumbre de Cipris deja
sobre mis labios convulsos.

Alborada de deseo,
a la orilla del crepúsculo,
había desde el instante
en que a solas, quedamos juntos:
entonces, no más decoro,
en tus pupilas ya hubo
y en un celaje de sábanas
hemos caído...desnudos.

Emerge desde tu vértice
cual rosado y hendido fruto
el milagro de tu claustro,
bello dintel de tus muslos.
La boca bajo tu vientre
es mi reliquia de culto
por eso, con avidez,
besos, en ella, diluyo.

Como sierpe sicalíptica
mi lengua sigue su impulso
y en tus abismos resbala,
llegando a lo más profundo.
Febril oscila tu espiga
como badajo muy lúdico
mientras transmite, a mis labios,
su dejo cálido y corusco.

Desde tu alma, mareas
de suspiros gemebundos
se elevan mientras aferras
trozos de nube en tus puños.
Sollozas hondo y sensual
mientras gozoso y profuso
tu rocío de mujer
mi hálito, llena, de súbito.
Woooow, que magnífica manera de pintar sus versos de pasión y deseo, comunión total entre la madre naturaleza, la piel y el alma en los sentidos primordiales del sexo. Impresionante poema. Felicitaciones Ayax por su maravillosa poesía, saludos Daniel
 
Hola Rigel Amenofis:
Primeramente, deseo agradecerte la deferencia que has tenido al visitar estas letras, así como haber dejado tu comentario. En cuanto a tu pregunta: Cipris es uno de los nombres que se le daba a la diosa Afrodita en la antigua literatura griega, debido a que se presumía que había nacido en la isla de Chipre y, cómo sabemos, Venus era el equivalente a Afrodita en la antigua Roma. Un cordial saludo, poeta.
 
Voy enredando mis besos
en el triángulo nocturno,
magnético y fascinante
de tu grato bosque púbico.
Con mi boca he descendido
saboreando, uno a uno,
los paisajes de tu cuerpo
desde tus ojos morunos.

Ahora mi aliento siente
tu jardín sutil y obscuro,
preámbulo del manantial
a dónde, mi sed, conduzco.
Cosquilleo afrodisiaco
mientras siguen su transcurso,
tu cumbre de Cipris deja
sobre mis labios convulsos.

Alborada de deseo,
a la orilla del crepúsculo,
había desde el instante
en que a solas, quedamos juntos:
entonces, no más decoro,
en tus pupilas ya hubo
y en un celaje de sábanas
hemos caído...desnudos.

Emerge desde tu vértice
cual rosado y hendido fruto
el milagro de tu claustro,
bello dintel de tus muslos.
La boca bajo tu vientre
es mi reliquia de culto
por eso, con avidez,
besos, en ella, diluyo.

Como sierpe sicalíptica
mi lengua sigue su impulso
y en tus abismos resbala,
llegando a lo más profundo.
Febril oscila tu espiga
como badajo muy lúdico
mientras transmite, a mis labios,
su dejo cálido y corusco.

Desde tu alma, mareas
de suspiros gemebundos
se elevan mientras aferras
trozos de nube en tus puños.
Sollozas hondo y sensual
mientras gozoso y profuso
tu rocío de mujer
mi hálito, llena, de súbito.

Intensos pero bien hermosos versos nos compartes! Saludos desde la distancia!
 

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