Tú sabes, que no tendré vergüenza

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Tú sabes cómo suenan mis pisadas

sobre un manto de hojas secas y revueltas,

si acelero el paso, tú imaginas

los golpes de mi pecho en las costillas

llamando a la sangre a sublevarse,

a subir peldaños de escaleras,

un cerro sin laderas, una retorcida torre,

un provocativo muslo con derecho a deslizarse;

tú sabes, que no tendré vergüenza

a gritar tu nombre desde arriba,

a poner sonido de letra en las campanas,

a arrojar en la noche botes de pintura

con la intención de alimentar tu sombra

de acabar con esa obstinación por las raíces

por esa mirada que hunde su sed en ellas.



Tú sabes, que no tendré vergüenza

a colgar las sábanas de tu cama en una cuerda,

a arrancar con suma delicadeza

los pétalos de tu cintura uno tras otro,

a arrojarme sin miedo sobre ellos,

sobre un manto de hojas secas

porque tú sabes, como suenan mis pisadas.
 
Última edición:
Yo sé que harías eso y más para demostrar tus sentimientos, pero no es necesario con tus audios diarios, con tus cartas, con tus chistes horribles y que con tu deseo de que yo siempre esté bien me basta. Gracias por no tomar en cuenta mis momentos bajos, mi mal genio, mi forma rara de ser a veces...bueno muchas, gracias por querer gritar mi nombre yo te diré cuando lo hagas y por todo lo que me das todos los días. Gracias por valorar mis letras, por dar sentido a mis días y por corregir mi errores con amor. Aprendo y estoy madurando y aprendiendo a quererme también.

Besos de los olores de esos campos que te gustan tanto,
 
Cuando hay tanta entrega en el amor, la vergüenza sobra mi querido Chema.
Tus letras nos conducen a esa senda donde el amor se hace único y maravilloso
sentimiento en cada momento de la vida. Gracias por estos gratos instantes de
tus versos. Besitos apretados en tus mejillas. Felices fiestas!!
 
Yo sé que harías eso y más para demostrar tus sentimientos, pero no es necesario con tus audios diarios, con tus cartas, con tus chistes horribles y que con tu deseo de que yo siempre esté bien me basta. Gracias por no tomar en cuenta mis momentos bajos, mi mal genio, mi forma rara de ser a veces...bueno muchas, gracias por querer gritar mi nombre yo te diré cuando lo hagas y por todo lo que me das todos los días. Gracias por valorar mis letras, por dar sentido a mis días y por corregir mi errores con amor. Aprendo y estoy madurando y aprendiendo a quererme también.

Besos de los olores de esos campos que te gustan tanto,
Y que difícil resulta muchas veces quererse a uno mismo, pero resulta algo imprescindible para amar más y mejor. Yo disfruto valorando tus escritos, descubriendo cosas nuevas en ellos y en ti, comprendiéndote más cada día, ayudándote si es posible, a enmendar tus errores que son en muchas ocasiones también míos. Gracias por estar y ser de la manera en que eres, aunque siempre al igual que yo mejorable.
Besitos y siempre más.
 
Cuando hay tanta entrega en el amor, la vergüenza sobra mi querido Chema.
Tus letras nos conducen a esa senda donde el amor se hace único y maravilloso
sentimiento en cada momento de la vida. Gracias por estos gratos instantes de
tus versos. Besitos apretados en tus mejillas. Felices fiestas!!
La confianza en el amor destierra la vergüenza, pero aunque así es uno no deja de sonrojarse cuando te mirá ella fijamente. Gracias por tus palabras, besos cariñosos también para tí.
 
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Tú sabes cómo suenan mis pisadas

sobre un manto de hojas secas y revueltas,

si acelero el paso, tú imaginas

los golpes de mi pecho en las costillas

llamando a la sangre a sublevarse,

a subir peldaños de escaleras,

un cerro sin laderas, una retorcida torre,

un provocativo muslo con derecho a deslizarse;

tú sabes, que no tendré vergüenza

a gritar tu nombre desde arriba,

a poner sonido de letra en las campanas,

a arrojar en la noche botes de pintura

con la intención de alimentar tu sombra

de acabar con esa obstinación por las raíces

por esa mirada que hunde su sed en ellas.



Tú sabes, que no tendré vergüenza

a colgar las sábanas de tu cama en una cuerda,

a arrancar con suma delicadeza

los pétalos de tu cintura uno tras otro,

a arrojarme sin miedo sobre ellos,

sobre un manto de hojas secas

porque tú sabes, como suenan mis pisadas.
Qué bien suenan las hojas arremolinadas cuando corres sobre ellas hasta alcanzar la misma estatura de los árboles, hasta levantarte con sus pájaros e incendiar de colores el aire con tu declaración a pecho abierto por ese amor que es el mundo.
Es simplemente sublime tu poema, amigo Chema, la pura magia del idilio vertida en versos emocionantes.
Va mi abrazo fuerte desde acá.
 
Qué bien suenan las hojas arremolinadas cuando corres sobre ellas hasta alcanzar la misma estatura de los árboles, hasta levantarte con sus pájaros e incendiar de colores el aire con tu declaración a pecho abierto por ese amor que es el mundo.
Es simplemente sublime tu poema, amigo Chema, la pura magia del idilio vertida en versos emocionantes.
Va mi abrazo fuerte desde acá.
Gracias por esas palabras tan sentidas que hacen elevar aún más a mis palabras que expresan o al menos eso intento, todo lo que siento.
Abrazos querido amigo y gracias nuevamente.
 

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