Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
Tú sabes que en mis manos
cabe el universo cuando te nombro,
que mis labios recogen las estrellas
que dejaste olvidadas en mis sueños.
Tú sabes que la luna,
aunque distante y fría,
se arrodilla cada noche
a contemplar el fulgor de tu risa.
Tú sabes que mis días son tuyos,
mis pasos te siguen como sombra,
y mi piel se tiñe de la aurora
cuando te acercas, despacio, a mi vida.
Tú sabes que el viento
canta tu nombre en mil susurros,
que la tierra misma florece
cada vez que tus pies la acarician.
Tú sabes que este amor es un río
que nunca se agota, que siempre fluye,
inmortal en el tiempo y espacio,
indeleble en mi alma, eterno en mi ser.
Y si algún día el sol se apagara,
si la noche se volviera infinita,
mi amor seguiría,
tú sabes que no hay fin cuando te amo.
cabe el universo cuando te nombro,
que mis labios recogen las estrellas
que dejaste olvidadas en mis sueños.
Tú sabes que la luna,
aunque distante y fría,
se arrodilla cada noche
a contemplar el fulgor de tu risa.
Tú sabes que mis días son tuyos,
mis pasos te siguen como sombra,
y mi piel se tiñe de la aurora
cuando te acercas, despacio, a mi vida.
Tú sabes que el viento
canta tu nombre en mil susurros,
que la tierra misma florece
cada vez que tus pies la acarician.
Tú sabes que este amor es un río
que nunca se agota, que siempre fluye,
inmortal en el tiempo y espacio,
indeleble en mi alma, eterno en mi ser.
Y si algún día el sol se apagara,
si la noche se volviera infinita,
mi amor seguiría,
tú sabes que no hay fin cuando te amo.