Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soy el mismo que conociste navegando por ti
en un sueño que tuviste, que inventé para ti,
hace unos años.
Un poco más viejo y lento
pero aún así sigo enamorado,
aunque de locura sigo enfermo
ya no temo a la soledad,
y ahora duermo menos
y me importa poco el qué dirán.
Y seguro estoy que no me recuerdas,
hace tanto tiempo no nos vemos,
no habría sido esa la intención
pero así es esto del amor,
aunque para mí el tiempo se detuvo
mientras te esperaba,
pero al verte ha vuelto a andar.
Ahora somos como el viento
que corre sobrio por el desierto,
corre frío y va tiñéndose de fuego
por un amor que encontró y que fue bueno.
Somos hombre y mujer
no como antes de todo, amor,
cuando éramos sólo niños
dos ángeles distraídos
y no sabíamos del amor,
sin conocer lo que esconde la piel
bajo el deseo,
que se convierte en placer
cuando se mezcla con pasión.
¿No me recuerdas?
yo lo sabía, no hace falta que lo digas,
aunque ahora que lo menciono
y tal vez sea sólo coincidencia,
o son cosas y artes del momento
vuelvo a ver en ti
esa sonrisa de ojos negros,
que brotaba junto a una canción de cuna
de la que no recuerdo el nombre,
y que cantabas mientras yo de niño jugaba
y dormía en tus dedos
abrazándolos sin miedo.
Hacías trajes con los bordes de las nubes
y con los colores del viento
y los lucías para mí en noches de luna,
para platicar sobre el tiempo,
luego llegaría a buscarte con la misa
tú me veías como niña,
Yo te veía como mujer,
de un cuento eterno de caricias
que he sembrado en tu jardín,
con mil cariños cada flor
una a una las concebí.
Estoy seguro que ahora me recuerdas
porque aunque me mires y no digas nada
me lo dicen estos besos que me das,
ahora recuerdas que el amor
nos hizo amanecer
¡qué locura fue!
y que al calor de una tarde de verano
cuando al mirarme me ataron tus labios,
tu sonrisa de ojos negros
brilló más fuerte con los años.
Y que juntos al amarnos
sobrevivimos a todo,
no nos trate mal el recuerdo
mientras seamos los lobos
los no resueltos sin miedo
el sereno vacío sobre el jardín.
Me despido y lo siento
sólo te quería decir,
que aunque de locura sigo enfermo
no puedo vivir sin ti.
en un sueño que tuviste, que inventé para ti,
hace unos años.
Un poco más viejo y lento
pero aún así sigo enamorado,
aunque de locura sigo enfermo
ya no temo a la soledad,
y ahora duermo menos
y me importa poco el qué dirán.
Y seguro estoy que no me recuerdas,
hace tanto tiempo no nos vemos,
no habría sido esa la intención
pero así es esto del amor,
aunque para mí el tiempo se detuvo
mientras te esperaba,
pero al verte ha vuelto a andar.
Ahora somos como el viento
que corre sobrio por el desierto,
corre frío y va tiñéndose de fuego
por un amor que encontró y que fue bueno.
Somos hombre y mujer
no como antes de todo, amor,
cuando éramos sólo niños
dos ángeles distraídos
y no sabíamos del amor,
sin conocer lo que esconde la piel
bajo el deseo,
que se convierte en placer
cuando se mezcla con pasión.
¿No me recuerdas?
yo lo sabía, no hace falta que lo digas,
aunque ahora que lo menciono
y tal vez sea sólo coincidencia,
o son cosas y artes del momento
vuelvo a ver en ti
esa sonrisa de ojos negros,
que brotaba junto a una canción de cuna
de la que no recuerdo el nombre,
y que cantabas mientras yo de niño jugaba
y dormía en tus dedos
abrazándolos sin miedo.
Hacías trajes con los bordes de las nubes
y con los colores del viento
y los lucías para mí en noches de luna,
para platicar sobre el tiempo,
luego llegaría a buscarte con la misa
tú me veías como niña,
Yo te veía como mujer,
de un cuento eterno de caricias
que he sembrado en tu jardín,
con mil cariños cada flor
una a una las concebí.
Estoy seguro que ahora me recuerdas
porque aunque me mires y no digas nada
me lo dicen estos besos que me das,
ahora recuerdas que el amor
nos hizo amanecer
¡qué locura fue!
y que al calor de una tarde de verano
cuando al mirarme me ataron tus labios,
tu sonrisa de ojos negros
brilló más fuerte con los años.
Y que juntos al amarnos
sobrevivimos a todo,
no nos trate mal el recuerdo
mientras seamos los lobos
los no resueltos sin miedo
el sereno vacío sobre el jardín.
Me despido y lo siento
sólo te quería decir,
que aunque de locura sigo enfermo
no puedo vivir sin ti.
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