Luis Felipe Ortiz
Poeta recién llegado
Contemplo tu sueño tranquilo
y tu cuerpo acercado
a la orilla del mar
donde arrojo mis redes.
Así dormida
eres viajera
en tus propios mundos
y yo te descubro
con las manos quietas
y los ojos cerrados
como dos alas recogidas
después de un largo vuelo.
Mi desvelo se alarga
como la luz de un faro
para tocarte
y a medio camino
su luz impertinente
se detiene:
No profanaré la paz
con que te arropas.
No.
Algo nace allí de ti
y calma
mis acostumbradas
atribulaciones.