Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Tú tan graciosa,
yo tan soso.
Tú el varear del olivo,
las espigas bamboleando,
fuente fresca en el estío,
un ababol endiablado.
Yo tan soso.
Tú la que allegó las manos,
la que incendió la verbena,
la estocada de un abrazo
entre guirnaldas y trenzas.
Tú tan graciosa,
yo tan soso
Tú la que trazó mis pasos,
incrédulos y azorados,
a la era en que plagiamos
de la Luna sus encantos.
Tú tan graciosa.
Tú la perenne sonrisa,
que va agrietando mis labios,
la esperanza de algún día,
las alhajas de mi armario.
Tú tan graciosa,
yo tan soso.
yo tan soso.
Tú el varear del olivo,
las espigas bamboleando,
fuente fresca en el estío,
un ababol endiablado.
Yo tan soso.
Tú la que allegó las manos,
la que incendió la verbena,
la estocada de un abrazo
entre guirnaldas y trenzas.
Tú tan graciosa,
yo tan soso
Tú la que trazó mis pasos,
incrédulos y azorados,
a la era en que plagiamos
de la Luna sus encantos.
Tú tan graciosa.
Tú la perenne sonrisa,
que va agrietando mis labios,
la esperanza de algún día,
las alhajas de mi armario.
Tú tan graciosa,
yo tan soso.