Sofía Valera
Poeta recién llegado
Tengo tu voz grabada en la noche,
en los retales de un amplio silencio,
en un sueño que se volvió profético,
sobre mis ojos: afligidos faroles.
Y va columpiándose como suspiro
que van tiñendo mi pensamiento
de un ya muy...muy lejano encuentro
que hace de mi vivir...algo cautivo.
Viviendo en mí, un gran desconsuelo
que me hace sentir al borde del abismo
sin poder hallar otro bulevar distinto
que haga de esta tortura algo ligero.
Tu imagen permanece noche y día
sobre aquellos luminosos prados,
en este viaje sumamente largo
que ha sembrado una honda herida.
en los retales de un amplio silencio,
en un sueño que se volvió profético,
sobre mis ojos: afligidos faroles.
Y va columpiándose como suspiro
que van tiñendo mi pensamiento
de un ya muy...muy lejano encuentro
que hace de mi vivir...algo cautivo.
Viviendo en mí, un gran desconsuelo
que me hace sentir al borde del abismo
sin poder hallar otro bulevar distinto
que haga de esta tortura algo ligero.
Tu imagen permanece noche y día
sobre aquellos luminosos prados,
en este viaje sumamente largo
que ha sembrado una honda herida.
Última edición: