Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ya no hace falta que el viento sople
pues me he dado cuenta que se partieron en dos
tus viejas palabras de amor.
Dejó un vacío cercado de lagrimas rotas.
Cubiertas de espinas que enmarcaban mi dolor
en un cuadro de sinsabor
del que no pude ocultarme.
No hará falta que me digas nada más,
pues lo que dijiste lo escuché bien
antes de que el réquiem de tu última palabra
se la llevara el viento como sintonía sin tocar.
Déjame entonces ahora enrumbar
mis notas a otro cielo,
donde comprenda que mi anhelo
nunca mas será escucharte.
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