ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te sientes en el letargo de las cosas
preguntándote a manera de balance
cuando el ánimo está desorientado
en una estación de pesadumbre
y abriendo la puerta al reproche
por sola y única respuesta
¿ Qué has hecho?
¿A quién has defraudado?
Miras en torno y no llegan las respuestas,
es de adentro de tu ser que sale una niña
y musita una frase inaudible.
Te apresuras al intento de escuchar
para mejor entender lo incomprensible
y asumes que es a ella a quien fallaste...
¡Ay, si lograras que el momento no impregnara
la eternidad que a veces hacen de la vida!
¡Ay si vieras que los fracasos no son tales,
que no hay tantas claudicaciones y derrotas!
¡Ay, si pudieras ver que aún ahora hay una niña
que hablará con la mujer,
la madre, la mujer-niña, anciana niña
de los postreros instantes de tus días!
Verías ya que la niña que habla bajo
lo hace por admiración y por respeto,
que prudente espera tu otro paso,
que está expectante por que sigas el camino,
que habiendo arribado al punto que has podido
se halla orgullosa de tu ser y tu presente
que es el de ella futuro y destino,
ella que conserva un manojo de esperanzas
y te convida cuando te crees y te ves vencida
mientras repite lo que había dicho antes,
con un poco más de fuerzas y firmeza,
y ahora sí que escuchas
aquello que no te habías permitido
como no te has permitido tantas cosas:
¡Te quiero, estoy contigo
y contigo voy a todos lados!
¡Te quiero y juntas vayamos al encuentro
de hacer la mujer que nos espera
en la otra punta aún distante del camino!
Dedicado a Julia, inspiradora luego de un brevísimo intercambio
preguntándote a manera de balance
cuando el ánimo está desorientado
en una estación de pesadumbre
y abriendo la puerta al reproche
por sola y única respuesta
¿ Qué has hecho?
¿A quién has defraudado?
Miras en torno y no llegan las respuestas,
es de adentro de tu ser que sale una niña
y musita una frase inaudible.
Te apresuras al intento de escuchar
para mejor entender lo incomprensible
y asumes que es a ella a quien fallaste...
¡Ay, si lograras que el momento no impregnara
la eternidad que a veces hacen de la vida!
¡Ay si vieras que los fracasos no son tales,
que no hay tantas claudicaciones y derrotas!
¡Ay, si pudieras ver que aún ahora hay una niña
que hablará con la mujer,
la madre, la mujer-niña, anciana niña
de los postreros instantes de tus días!
Verías ya que la niña que habla bajo
lo hace por admiración y por respeto,
que prudente espera tu otro paso,
que está expectante por que sigas el camino,
que habiendo arribado al punto que has podido
se halla orgullosa de tu ser y tu presente
que es el de ella futuro y destino,
ella que conserva un manojo de esperanzas
y te convida cuando te crees y te ves vencida
mientras repite lo que había dicho antes,
con un poco más de fuerzas y firmeza,
y ahora sí que escuchas
aquello que no te habías permitido
como no te has permitido tantas cosas:
¡Te quiero, estoy contigo
y contigo voy a todos lados!
¡Te quiero y juntas vayamos al encuentro
de hacer la mujer que nos espera
en la otra punta aún distante del camino!
Dedicado a Julia, inspiradora luego de un brevísimo intercambio
Última edición:
:: Estos últimos días he estado pendiente de la niña que según yo había perdido, que en realidad sé que en algún lugar está escondida esperando que las "responsabilidades" la dejen expresarse. Gracias por añadir una gota más a esta reflexión, disputa, debate, conciliación (como quiera que se pueda llamar) interior que tengo.