Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
He caminado entre tiempos,
y me he debatido entre la perplejidad de lo existente,
Que ya no es solamente la razón de una verdad,
Con torrentes oleajes ajenos a una falasía...
He derramado lágrimas por cada roto corazón,
y sin embargo sonrisa amarga desvanece mi nobleza,
que es mas una tristeza profunda,
como la grandeza de mi pasión por la piel,
y mas aun con las perversas pretensiones,
Que llenan el hueco dejado por tí,
cuando el cielo era claro y puro,
pero ahora no se si podría describirlo,
¡Mil veces maldita la hora!
El reloj no muere,
mas mi corazón si...
El mar no parará,
pero yo dejaré de añorarte...
¿Podré volver a Luna?
¿Podrá ella renacer la vida en mí?
¡Aunque deliro... esa nunca la tuve!
¡Yo! que he comido entre los dioses,
He vivido mil años... y una nada,
con el remolino de los cambios,
y solo una cosa eterna... ¡Tú!
Camino en la arena,
recordando tu andar,
ríos carmesi cruzan mi rostro,
enlodado en los recuerdos,
Y suspirando como tonto,
¿Me habeís hechizado?
Mas pronto contesto,
solo rompiste mi corazón...
Dejemos pues la horca hablar,
y la muerte juzgar...
La cuerda esta ceñida...
y mi nombre tiene grabada...
¿Te importará?
Aún... te amo... y tu ya no...
L.V.
y me he debatido entre la perplejidad de lo existente,
Que ya no es solamente la razón de una verdad,
Con torrentes oleajes ajenos a una falasía...
He derramado lágrimas por cada roto corazón,
y sin embargo sonrisa amarga desvanece mi nobleza,
que es mas una tristeza profunda,
como la grandeza de mi pasión por la piel,
y mas aun con las perversas pretensiones,
Que llenan el hueco dejado por tí,
cuando el cielo era claro y puro,
pero ahora no se si podría describirlo,
¡Mil veces maldita la hora!
El reloj no muere,
mas mi corazón si...
El mar no parará,
pero yo dejaré de añorarte...
¿Podré volver a Luna?
¿Podrá ella renacer la vida en mí?
¡Aunque deliro... esa nunca la tuve!
¡Yo! que he comido entre los dioses,
He vivido mil años... y una nada,
con el remolino de los cambios,
y solo una cosa eterna... ¡Tú!
Camino en la arena,
recordando tu andar,
ríos carmesi cruzan mi rostro,
enlodado en los recuerdos,
Y suspirando como tonto,
¿Me habeís hechizado?
Mas pronto contesto,
solo rompiste mi corazón...
Dejemos pues la horca hablar,
y la muerte juzgar...
La cuerda esta ceñida...
y mi nombre tiene grabada...
¿Te importará?
Aún... te amo... y tu ya no...
L.V.