Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tú, ¡que eres el desastre!
Y también la componenda
de todos mis desmedros.
Tú, que haciéndome la guerra,
pacificas mi infierno.
Tú, que necesitando yo,
para una triste herida,
apenas una venda...
me sanaste la vida
sin que me diera cuenta.
¡Tú, caramba! ¡Tú...!
Tomaste mi tiempo.
Me quitaste su mando...
¡Y lo bien que has hecho...!
¡Por desperdiciado!
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Y también la componenda
de todos mis desmedros.
Tú, que haciéndome la guerra,
pacificas mi infierno.
Tú, que necesitando yo,
para una triste herida,
apenas una venda...
me sanaste la vida
sin que me diera cuenta.
¡Tú, caramba! ¡Tú...!
Tomaste mi tiempo.
Me quitaste su mando...
¡Y lo bien que has hecho...!
¡Por desperdiciado!
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