hugo ortiz
Poeta recién llegado
Quiero dejar mi semilla en la memoria
quiero el talismán del tiempo para ir
encontrarte, con tu nueva forma
con tu nuevo nombre
la avalancha de la nueva estirpe
Abrir la puerta de los soles
Proponer una estafa para conseguirte
y darle brillo a la penumbra del instante
soltar el ave de pelea y en su cante
inmolarla, coronarla y revivirla
Dejarte ir como un aliento, como un destino
y levantarte herida y curar tus alas
con vino y sonrisas, con calor, con perdón
hacerte vida en un intervalo efímero
que después se nos olvide para siempre.
Desaparecerte hundida por el peso de tu imagen
En el pecho voraz de tus mariposas
de alas trasparentes, tapizadas de porvenir
transformar en sexo el mar del argonauta
Que fatigado leva anclas y dispone a extrañar.
Quiero saber tu nombre y bautizarte otra vez
ser rescatado por las estrellas que germinen
después del choque de las memorias caducadas
Al terminar el camino del ciervo de tus ojos
y el prodigioso final de nuestros encuentros
Conozco el mar de tu piel y el tono de tu cielo
la madeja de tus vocablos de aires tibios y salados
empuja la barca que tripulo, que va a la deriva
en la ciénaga obscura de mis ayeres y sus tormentas
que reposan en el universo de imágenes que te muestran
que te atraen
La Parábola que es mi historia se deshace
en la yesca que enciende tu presencia insolente
en el fuego matutino que precede a las sombras
cuando trasversal esperas el halago indecoroso
laurel de la conquista de tu alma y de tu cuerpo.
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