Loco
Poeta fiel al portal
Y de esta carne que me hace ser
di un trozo de tinta
di un trozo de alma
hecha verso
para la tuya.
di un trozo de tinta
di un trozo de alma
hecha verso
para la tuya.
Tú,
me miras desde abajo y me ciegas sin descanso,
son tus ojos dos faros de sol en tu cara
de muñeca de fina porcelana,
y cuando me parpadeas, desmayo.
Me meces el pelo mientras por la orilla
vamos rompiendo olas con las manos,
una nos atrapa asustándonos.
Se unen en una risa loca nuestros labios,
En un beso de encuentro, de sabor a descanso.
La arena te dibuja, mi hermosa mujer de brisa,
en el torno de mis dedos, tu agua se desliza,
dando forma a la vasija dónde se guarda
mi razón más soñada y sufrida.
Das sentido a la prisa, a la impaciencia
De las palabras que salen de mi boca,
das sentido a los sinsentidos de este hombre.
En esa tarde de paseo, de compartir sueños,
los tacones del destino suenan hoy más sonoros.
Escucha esa música que baja de cielo;
es tu vestido que canta con vuelo
cuando te mueves mi niña enamorada.
El resto de la gente cree oír tu tesoro,
pero sé que me lo das entre sabanas de lino
en las que brillas cómo un lucero.
Brillante y hermosa, esperando ser mujer de amor colmada,
nos fundimos como cera de mil velas que danzan.
Me callo, sonríes, te beso, me abraza fuerte,
este es el momento en que mi sombra vive,
dentro de derroches y deseos.
Y tú eres la reina de mis sueños.
me miras desde abajo y me ciegas sin descanso,
son tus ojos dos faros de sol en tu cara
de muñeca de fina porcelana,
y cuando me parpadeas, desmayo.
Me meces el pelo mientras por la orilla
vamos rompiendo olas con las manos,
una nos atrapa asustándonos.
Se unen en una risa loca nuestros labios,
En un beso de encuentro, de sabor a descanso.
La arena te dibuja, mi hermosa mujer de brisa,
en el torno de mis dedos, tu agua se desliza,
dando forma a la vasija dónde se guarda
mi razón más soñada y sufrida.
Das sentido a la prisa, a la impaciencia
De las palabras que salen de mi boca,
das sentido a los sinsentidos de este hombre.
En esa tarde de paseo, de compartir sueños,
los tacones del destino suenan hoy más sonoros.
Escucha esa música que baja de cielo;
es tu vestido que canta con vuelo
cuando te mueves mi niña enamorada.
El resto de la gente cree oír tu tesoro,
pero sé que me lo das entre sabanas de lino
en las que brillas cómo un lucero.
Brillante y hermosa, esperando ser mujer de amor colmada,
nos fundimos como cera de mil velas que danzan.
Me callo, sonríes, te beso, me abraza fuerte,
este es el momento en que mi sombra vive,
dentro de derroches y deseos.
Y tú eres la reina de mis sueños.
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