W.A.Mozart
Poeta recién llegado
Tú
De amanecer son tus ojitos
sembrados de tierra mojada,
como tempranos destellos
que danzan con tu mirada.
Tus manos... ¡cómo no perderse!
cuando se refugian en mi locura,
afables me muestran tu cariño
cautivas de silenciosa ternura.
Tu regazo se muestra plácido
protector de tu abrasante sonrisa,
y bebo del amor que ráudo emana
por los ígneos carceleros de tu risa.
Seda y azahar han tejido
tu imagen de princesa primorosa,
es frágil como un murmullo
suave como un pétalo de rosa.
Bajo tu recio pecho se cobija
el compás que detiene mi lamento,
en tus brazos se detiene el Sol
se escapa fugaz cada momento.
¡Cómo no adorarte, mi amor!
cómo no ser cautivo de tu esencia,
si tu ausencia invade el tiempo
asolando mis restos de paciencia.
Con todo mi ser, amor, te ruego
quédate conmigo toda la noche,
demos luz a cada centella
usando este poema por broche.
para D.
De amanecer son tus ojitos
sembrados de tierra mojada,
como tempranos destellos
que danzan con tu mirada.
Tus manos... ¡cómo no perderse!
cuando se refugian en mi locura,
afables me muestran tu cariño
cautivas de silenciosa ternura.
Tu regazo se muestra plácido
protector de tu abrasante sonrisa,
y bebo del amor que ráudo emana
por los ígneos carceleros de tu risa.
Seda y azahar han tejido
tu imagen de princesa primorosa,
es frágil como un murmullo
suave como un pétalo de rosa.
Bajo tu recio pecho se cobija
el compás que detiene mi lamento,
en tus brazos se detiene el Sol
se escapa fugaz cada momento.
¡Cómo no adorarte, mi amor!
cómo no ser cautivo de tu esencia,
si tu ausencia invade el tiempo
asolando mis restos de paciencia.
Con todo mi ser, amor, te ruego
quédate conmigo toda la noche,
demos luz a cada centella
usando este poema por broche.
para D.