Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Que fría que esta la noche
el viento golpea mi cara,
que se crispa al notar las caricias
de tan seductora mujer.
Entremos.....
posémonos en el lecho eterno
del amor, alcemos los brazos
hasta cerrar helado nuestros cuerpos
el uno con el otro, para confundirnos
en uno solo, en un aliento, en un suspiro.
Besar tus pechos
hasta que té estacie de placer
y tocar cada pelo de tu frente
enmarañada con la furia del viento.
No te canses de esperar,
que no hay placer más grande,
que esperar extasiada la venida
del amor, en el amanecer.
el viento golpea mi cara,
que se crispa al notar las caricias
de tan seductora mujer.
Entremos.....
posémonos en el lecho eterno
del amor, alcemos los brazos
hasta cerrar helado nuestros cuerpos
el uno con el otro, para confundirnos
en uno solo, en un aliento, en un suspiro.
Besar tus pechos
hasta que té estacie de placer
y tocar cada pelo de tu frente
enmarañada con la furia del viento.
No te canses de esperar,
que no hay placer más grande,
que esperar extasiada la venida
del amor, en el amanecer.