Junior O.
Poeta asiduo al portal
Tus ojos son, el espejo de mi alma al mirarte.
Tus manos como lienzo me tocan y arte me
convierto. Tu risa como lumbrera alumbra mi camino y me evita tropezar. Tu pelo, sujeto tal como alpinista al escalar tu espalda. Tus pasos los sigo sin temor a perderme o tropezar. Tu voz, seguridad en mi inyecta, haciéndome creer que todo es posible.
Tu piel tan familiar es que al recorrerla pareciera que fuese extensión de la mía. Tu corazón me pertenece porque de él dependen mis propios latidos. Tu alma la comprase, si estuviese en venta, y me haría un hombre pudiente de caricias y besos. Tus lágrimas las bebo sorbo a sorbo, estas calman mi sed y su sal sana mis heridas. Tú y por siempre tú, porque mi final comienza si te pierdo, y empecé a vivir cuando te tuve.
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