BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como caníbales ya,
entregados a los impulsos
de nuestra carne, abonemos, pues
el extinto vino que dejamos en la bodega,
alquitranado. Pasemos nosotros también,
por un largo lamento, y en nuestros huesos,
silbe una melodía propicia;
que toda vida pasa y fluye, y queda,
y se estanca, como un junco clavado
en la corriente mediana.
©
entregados a los impulsos
de nuestra carne, abonemos, pues
el extinto vino que dejamos en la bodega,
alquitranado. Pasemos nosotros también,
por un largo lamento, y en nuestros huesos,
silbe una melodía propicia;
que toda vida pasa y fluye, y queda,
y se estanca, como un junco clavado
en la corriente mediana.
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