Neida C. Mina
Poeta recién llegado
Cuando la lluvia pesa
como mil palabras
sobre mis hombros
tan exhaustiva, cayendo.
Toma mi corazón
y no te detengas
en tú sutil calidez
terminar por perderlo.
...
Donde a cafeína
saben mis noches
y de cuentos de hadas
solo un tímido toque.
Tómalo con delicadez
sin dudar en tenerlo,
deslízalo hasta el fondo
sin temer en hacerlo.
...
Pues mirando a mi alrededor
con la infinidad al acecho
tú singularidad sigue siendo
mi único motivo perfecto.
Para decirlo en voz alta
de pie, ante el universo
mi corazón puedes tomar
y no tienes porque devolverlo.
...
Ahora que aleatoriamente
incluso si dependiera de ello
siento te volvería a escoger
por nada, sé te abandonaré.
Y en uno o mil años
o la eternidad misma
fría y feroz asomándose
en atraparme, tratando.
Pero te he puesto en la cima
de esta turmalina planicie
a salvo de ser vulnerable
esperando por mí, siempre
en la superficie.
Con mi corazón contigo
sobre tu pecho, sin prisa
viviendo en la Luna
....
teniendo su mejor sonrisa.
Noche"Zero
como mil palabras
sobre mis hombros
tan exhaustiva, cayendo.
Toma mi corazón
y no te detengas
en tú sutil calidez
terminar por perderlo.
...
Donde a cafeína
saben mis noches
y de cuentos de hadas
solo un tímido toque.
Tómalo con delicadez
sin dudar en tenerlo,
deslízalo hasta el fondo
sin temer en hacerlo.
...
Pues mirando a mi alrededor
con la infinidad al acecho
tú singularidad sigue siendo
mi único motivo perfecto.
Para decirlo en voz alta
de pie, ante el universo
mi corazón puedes tomar
y no tienes porque devolverlo.
...
Ahora que aleatoriamente
incluso si dependiera de ello
siento te volvería a escoger
por nada, sé te abandonaré.
Y en uno o mil años
o la eternidad misma
fría y feroz asomándose
en atraparme, tratando.
Pero te he puesto en la cima
de esta turmalina planicie
a salvo de ser vulnerable
esperando por mí, siempre
en la superficie.
Con mi corazón contigo
sobre tu pecho, sin prisa
viviendo en la Luna
....
teniendo su mejor sonrisa.
Noche"Zero