Ezequiel Le Vache
Poeta recién llegado
que fué del manantial de amor que nos ahogaba?
a donde fueron a parar esos ríos magníficos que nos inundaban?
mil veces saborié el néctar de tu sexo con la mas sublime dulzura,
y hoy, tus gotas de hiel no calman mi sed.
que fué de ese infinito océano de sueños que nos deslumbraba?
a donde quedó ese inmenso mar de alegría que nos regocijaba?
mil veces bebí de la deliciosa humedad de tu piel,
más hoy en día, tu piel, sólo reseca mis labios...
y los sentimientos que solían fluir torrentosamente,
hoy, solo recorren un cause, sin fuerza, sin furia...
y hoy, solo me encuentro, desnudo y deshidratado,
ya no hay mar, ni ríos ni océanos...
solo un triste charco, que sabe a salado,
pués se ha formado, con mil lágrimas que he llorado.
a donde fueron a parar esos ríos magníficos que nos inundaban?
mil veces saborié el néctar de tu sexo con la mas sublime dulzura,
y hoy, tus gotas de hiel no calman mi sed.
que fué de ese infinito océano de sueños que nos deslumbraba?
a donde quedó ese inmenso mar de alegría que nos regocijaba?
mil veces bebí de la deliciosa humedad de tu piel,
más hoy en día, tu piel, sólo reseca mis labios...
y los sentimientos que solían fluir torrentosamente,
hoy, solo recorren un cause, sin fuerza, sin furia...
y hoy, solo me encuentro, desnudo y deshidratado,
ya no hay mar, ni ríos ni océanos...
solo un triste charco, que sabe a salado,
pués se ha formado, con mil lágrimas que he llorado.