Me miras desde tu rincón silencioso,
yo finjo no saber,
de ti ni de nadie.
Pero esos ojos que me buscan
han lanzado su pregunta.
Y exigen con premura su respuesta.
Lo sé. Tú hablas de otras formas.
Tu voz es el aire de otras voces,
la mueca terrible que sentencia,
el respiro ansioso que no puedes contener,
la risa incongruente de un cuerpo deseable.
Tu voz es más.
Pero yo prefiero, amor, tu mirada.
Porque las ventanas que son tus ojos
no tienen tiempo,
son eslabones de verdad.
Y yo de ti sé todo.
Porque de tanto asomarme
he caído dentro de tus aguas,
confundida entre tus miedos y el dolor
que te impide y que me hunde.
yo finjo no saber,
de ti ni de nadie.
Pero esos ojos que me buscan
han lanzado su pregunta.
Y exigen con premura su respuesta.
Lo sé. Tú hablas de otras formas.
Tu voz es el aire de otras voces,
la mueca terrible que sentencia,
el respiro ansioso que no puedes contener,
la risa incongruente de un cuerpo deseable.
Tu voz es más.
Pero yo prefiero, amor, tu mirada.
Porque las ventanas que son tus ojos
no tienen tiempo,
son eslabones de verdad.
Y yo de ti sé todo.
Porque de tanto asomarme
he caído dentro de tus aguas,
confundida entre tus miedos y el dolor
que te impide y que me hunde.
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