Es en la avellana líquida de tus ojos donde vivo, muero y espero.
La tarde se me va pensando en ellos, y cuando la noche llega, son ellos quienes arrullan mi sueño.
Es su éxtasis almendrado, de una fijación tan dura como dulce, que me eleva al cielo con sólo observarlos.
Y si ellos se dignan a mirarme con fijeza, mi alma hace fiesta.
Y si ellos me ignoran con disimulo, mi vida, me enamoro más y más
La tarde se me va pensando en ellos, y cuando la noche llega, son ellos quienes arrullan mi sueño.
Es su éxtasis almendrado, de una fijación tan dura como dulce, que me eleva al cielo con sólo observarlos.
Y si ellos se dignan a mirarme con fijeza, mi alma hace fiesta.
Y si ellos me ignoran con disimulo, mi vida, me enamoro más y más