Victor Rodriguez
Poeta fiel al portal
Cual viento del Caribe que despeina palmeras
a orillas de sus aguas tibias de azul y plata
me torno irreverente, esbozo mis quimeras.
Me solazan tus pechos y tu boca escarlata.
Oteo los movimientos granujas de tus pechos,
(que retan a mis vientos, ya en fase de huracán)
que parecen pitones, puntiagudos, derechos,
de miura que arremeten, para nunca hincar.
Tímidamente asoman luchando por fugarse
de ese cruel carcelero. Los quiere desquiciar.
No muestran ni esperanza del celador zafarse.
Solo la luz del Rey los puede acariciar.
Y el forajido viento Caribe que a tu piel
saborea empalagado cual si fueras de miel.
a orillas de sus aguas tibias de azul y plata
me torno irreverente, esbozo mis quimeras.
Me solazan tus pechos y tu boca escarlata.
Oteo los movimientos granujas de tus pechos,
(que retan a mis vientos, ya en fase de huracán)
que parecen pitones, puntiagudos, derechos,
de miura que arremeten, para nunca hincar.
Tímidamente asoman luchando por fugarse
de ese cruel carcelero. Los quiere desquiciar.
No muestran ni esperanza del celador zafarse.
Solo la luz del Rey los puede acariciar.
Y el forajido viento Caribe que a tu piel
saborea empalagado cual si fueras de miel.