Me llegan tus pensamientos
por tu dulzor llevados;
y yo comprendo el color
de las nubes de tu cielo...
Oigo las palabras sopladas
por tu corazón a mi alma,
percibo tu pasión, tu llama
y el calor de tus besos...
¡Oh amor de las estrellas
sobre todo no me despiertes!
Dejáme dormir en tus velos
dejáme soñar con tu rostro...
Dejáme pensar un instante
que, dibujados en el firmamento,
esos versos de ensoñación son para mí
y dejáme creer en tu emoción.
Como gotas de rocío, de allí me llegan
tus dulzuras que me llevan
al cielo naranjo de tus deseos
hacia un suave mar de placer...
©