Nadaly Then de La Cruz
Poeta asiduo al portal
Tenía un sueño escondido, ¡Profundo! ¡Hondo! en la mina de mi querer
y a ti sin saber por qué, te regalé los sueños de oro
que por años guardé como mi mas grande tesoro
te di la miel, escondida bajo mi piel, el clavel,
que silente se encendía pensando en tu querer
Las dalias en flor, que en mi jardín aguardaban tu amor
Las llaves de mi cancela, te di mi vida entera,
la casa y la habitación donde moraban juntas
mi oculta ternura, y mis deseos de ser tuya mi amor
También te di mi tristeza y mi inusual melancolía
de mi alma los versos y poesías en una fiesta de amores
adornada con sueños, vinos y flores multicolores
de mi boca ardiente, nunca te negué los besos
sin preocuparme que harías con ellos
de mi todo te quise dar, mi sed, mi nácar, mis ansias de amar
Una fuente generosa y viva quise ser para ti
sentándome a tu vera cual manso perro
que en vela espera la mano amorosa de su dueño
Como corzo velaba tu regreso
quise cuidar de tu ser como el perro fiel
que vigilando guarda a su dueño
y así fue como sin querer
en tu amor me dejé
hechos jirones los sueños de mi piel
Mas tú, cual dios pagano , de manos de hiedra
de corazón de piedra, desdeñaste aquello que te di
el tesoro de mis sueños de oro, la miel de mi ardiente piel
y el agua cristalina y pura que mi fuente manaba para ti
tú, cual dios de Olimpo fatuo y soberbio
no diste a mi alma solaz ni a mi dolor alivio
y con manos de hierro sin piedad aplastaste al perro
que fiel vigilaba tus pies de barro, y tu atribulado pecho
Ahora ya no hay perro que a tus plantas vele
ya perece, ya se extingue, herido en un rincón por ti muere
solo con sus sueños de oro, con su miel y su olor,
yace el perro solo, triste y sin tu amor
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