Veo en tu caminar
los relojes de tus lágrimas,
que con imparable prisa
arrastran mi fiel ánima.
Tengo roto el pecho
porque anidas en mi corazón,
mientras la sangre riega la pasión
que tus manos me dan por derecho.
Hazme arder
con cenizas de derrotas
de la experiencia del querer.
Déjame ileso
con el infinito poder
que encierran tus besos.
los relojes de tus lágrimas,
que con imparable prisa
arrastran mi fiel ánima.
Tengo roto el pecho
porque anidas en mi corazón,
mientras la sangre riega la pasión
que tus manos me dan por derecho.
Hazme arder
con cenizas de derrotas
de la experiencia del querer.
Déjame ileso
con el infinito poder
que encierran tus besos.