Idilio
Poeta recién llegado
Me encontraba en mi abadía matutina, como era costumbre mi atención recaía
en el basto horizonte del que las esferas de otoño se desprenden de Dios simulando un tormentoso sueño.
- Una evocación que grita de dolor
cicatrices que nunca sanarán,
la lluvia es tu aliado
en esta guerra que parecías haber ganado.
Una vida entera lejos de ti,
lejos del candor de tus inocentes besos,
de mis versos que manchaban las cartas del día
lejos de nuestras sombras enmarañadas
perturbando el espacio ajeno
lejos del infinito, lejos de ti.
Ya mis ojos se acostumbraban a no verte
mis labios a no sentir las calles de tu boca
ya mis manos comenzaban a tomar la forma de la soledad
y mi alma a pretender no amarte.
No había vuelto a pronunciar tu rostro
con tanto fervor como en aquel amanecer
en el que caímos como un par de gotas
de un diluvio sentimental,
donde tomados de las manos
nos esparcimos por el mundo.
Escribía con temor en los dedos, mi pensamiento parecía advertirme de aquella escena que estaba apunto de vivir,
el destino lo planeó, planeó el encuentro decisivo entre tú y mi presente que sin duda escribiría mi horizonte.
Las corcheas románticas retumbaban en mi cabeza al mismo tiempo e irrevocablemente añoro la infancia tardía
en la que danzábamos por las nubes de sueños asombrosos sin saber que no serian mas que palabras extraviadas en el tiempo.
- Tiempo, espéranos en la inmensidad
intenta extraviarte de tu destino
desgárrate las venas para que no logres ver
el terror de mi alma que esta evitando verte.
Piérdete en la noche
toma el próximo viaje
que te lleve al núcleo del olvido;
no me busques que yo no lo haré
nunca vengas por mí que no deseo verte.
- Soy un intruso en tu letargo,
soy quien murmulla mientras vives,
soy un corazón que se estremece,
un leve suspiro,
soy inevitable
Vi la luz desde el último amor,
crecí por en medio de tus poemas,
devoré cada uno de tus misterios;
ya era hora de encontrarnos.
Era inevitable, me cito a solas; el destino que se convirtió en el intermediario de este teatro irremediable
ahora se me presentaba bajo la forma de un individuo de cabellos de océano, de figura esbelta y sonrisa petulante.
Con él me vi en el desierto que formaba mi pasado, ahí donde nadie fuese testigo de la muerte necesaria de alguno de los dos.
- Aquí estoy frente a ti
dispuesto a batirme hasta el ocaso
dispuesto a renacer de nuevo
dispuesto a borrar la agonía de mis heridas.
Eme aquí sin miedo en los ojos
con el corazón empuñado,
dispuesto a morir,
dispuesto a olvidar.
- Hubiera deseado evitarte tantas horas amargas
hubiera querido dar consuelo al sufrimiento
pero no era el momento, no la habías olvidado.
Hubiera deseado, ahora ya no puedo.
No podrás extraerla de tu vida,
sería inútil asfixiar su presencia
no hay mas que hacer
no hay mas de su amor.
Cicatrices que nunca sanarán,
fragancia eterna que existirá en ti,
poemas envueltos en rosas,
fotografía de cuatro tiempos.
Hay letras que guardaras durante años
a la llegada de un nuevo amor
que será el limbo después del ciclón pueril.
Solo asi lograrás librarte del fantasma de tu pasado.
Detuvo las confesiones emanadas de su boca, se tornó en cenizas que aspiraba de regreso al lugar del que había venido;
aquel sicario perpetuo había sido evaporado en un cataclismo que se colapsó ante mis ojos.
No permitió que hablara de nuevo, se derramó del lugar pero su voz no podía escapar de mi cabeza,
su voz que se producía en resonancias estrepitosas dentro de mí musitando... "un nuevo amor... un nuevo amor"
- El romance se confunde
al igual que mi cuerpo se perturba,
todo mi ser se muestra temeroso,
mi corazón no tiene a quien abrazar.
Al fin eh descifrado el enigma
que me quitaba el aliento
ya solo me basta con retenerle lo necesario
y mirar hacia otro lado.
Siempre existe un nuevo amanecer del que podamos sujetarnos u otro nimbo del que logremos
respirar y existe un verdadero amor al que podamos venerar.
- Solo se que estas allá fuera
esperando por mi
como yo lo estoy por ti,
con el sentimiento expuesto
y las ansias de amar
muy cerca de nuestros corazones extasiados.
en el basto horizonte del que las esferas de otoño se desprenden de Dios simulando un tormentoso sueño.
- Una evocación que grita de dolor
cicatrices que nunca sanarán,
la lluvia es tu aliado
en esta guerra que parecías haber ganado.
Una vida entera lejos de ti,
lejos del candor de tus inocentes besos,
de mis versos que manchaban las cartas del día
lejos de nuestras sombras enmarañadas
perturbando el espacio ajeno
lejos del infinito, lejos de ti.
Ya mis ojos se acostumbraban a no verte
mis labios a no sentir las calles de tu boca
ya mis manos comenzaban a tomar la forma de la soledad
y mi alma a pretender no amarte.
No había vuelto a pronunciar tu rostro
con tanto fervor como en aquel amanecer
en el que caímos como un par de gotas
de un diluvio sentimental,
donde tomados de las manos
nos esparcimos por el mundo.
Escribía con temor en los dedos, mi pensamiento parecía advertirme de aquella escena que estaba apunto de vivir,
el destino lo planeó, planeó el encuentro decisivo entre tú y mi presente que sin duda escribiría mi horizonte.
Las corcheas románticas retumbaban en mi cabeza al mismo tiempo e irrevocablemente añoro la infancia tardía
en la que danzábamos por las nubes de sueños asombrosos sin saber que no serian mas que palabras extraviadas en el tiempo.
- Tiempo, espéranos en la inmensidad
intenta extraviarte de tu destino
desgárrate las venas para que no logres ver
el terror de mi alma que esta evitando verte.
Piérdete en la noche
toma el próximo viaje
que te lleve al núcleo del olvido;
no me busques que yo no lo haré
nunca vengas por mí que no deseo verte.
- Soy un intruso en tu letargo,
soy quien murmulla mientras vives,
soy un corazón que se estremece,
un leve suspiro,
soy inevitable
Vi la luz desde el último amor,
crecí por en medio de tus poemas,
devoré cada uno de tus misterios;
ya era hora de encontrarnos.
Era inevitable, me cito a solas; el destino que se convirtió en el intermediario de este teatro irremediable
ahora se me presentaba bajo la forma de un individuo de cabellos de océano, de figura esbelta y sonrisa petulante.
Con él me vi en el desierto que formaba mi pasado, ahí donde nadie fuese testigo de la muerte necesaria de alguno de los dos.
- Aquí estoy frente a ti
dispuesto a batirme hasta el ocaso
dispuesto a renacer de nuevo
dispuesto a borrar la agonía de mis heridas.
Eme aquí sin miedo en los ojos
con el corazón empuñado,
dispuesto a morir,
dispuesto a olvidar.
- Hubiera deseado evitarte tantas horas amargas
hubiera querido dar consuelo al sufrimiento
pero no era el momento, no la habías olvidado.
Hubiera deseado, ahora ya no puedo.
No podrás extraerla de tu vida,
sería inútil asfixiar su presencia
no hay mas que hacer
no hay mas de su amor.
Cicatrices que nunca sanarán,
fragancia eterna que existirá en ti,
poemas envueltos en rosas,
fotografía de cuatro tiempos.
Hay letras que guardaras durante años
a la llegada de un nuevo amor
que será el limbo después del ciclón pueril.
Solo asi lograrás librarte del fantasma de tu pasado.
Detuvo las confesiones emanadas de su boca, se tornó en cenizas que aspiraba de regreso al lugar del que había venido;
aquel sicario perpetuo había sido evaporado en un cataclismo que se colapsó ante mis ojos.
No permitió que hablara de nuevo, se derramó del lugar pero su voz no podía escapar de mi cabeza,
su voz que se producía en resonancias estrepitosas dentro de mí musitando... "un nuevo amor... un nuevo amor"
- El romance se confunde
al igual que mi cuerpo se perturba,
todo mi ser se muestra temeroso,
mi corazón no tiene a quien abrazar.
Al fin eh descifrado el enigma
que me quitaba el aliento
ya solo me basta con retenerle lo necesario
y mirar hacia otro lado.
Siempre existe un nuevo amanecer del que podamos sujetarnos u otro nimbo del que logremos
respirar y existe un verdadero amor al que podamos venerar.
- Solo se que estas allá fuera
esperando por mi
como yo lo estoy por ti,
con el sentimiento expuesto
y las ansias de amar
muy cerca de nuestros corazones extasiados.