Gustavo Arroyo
Poeta asiduo al portal
Tardía es la hora,
vanas las atenciones.
El preludio de muerte
desata desolaciones.
Sombríos momentos
de parcas exclamaciones.
Los horrores se asoman
desde las constelaciones.
Agitada y doliente, sobre una vieja cama,
sin más consuelo que algunos mirones,
la terca vida se defiende a mordiscos
en un vaivén de toscas exhalaciones.
Las palabras parecen ahogarse
entre rosarios y lamentaciones.
La conciencia empieza el escape,
calla la voz en un desahucio de emociones.
La quietud trae abrazado al descanso,
el silencio gobierna las habitaciones.
-G. Arroyo, 07/Feb./2011-
vanas las atenciones.
El preludio de muerte
desata desolaciones.
Sombríos momentos
de parcas exclamaciones.
Los horrores se asoman
desde las constelaciones.
Agitada y doliente, sobre una vieja cama,
sin más consuelo que algunos mirones,
la terca vida se defiende a mordiscos
en un vaivén de toscas exhalaciones.
Las palabras parecen ahogarse
entre rosarios y lamentaciones.
La conciencia empieza el escape,
calla la voz en un desahucio de emociones.
La quietud trae abrazado al descanso,
el silencio gobierna las habitaciones.
-G. Arroyo, 07/Feb./2011-