Como si pista hubiera,
surcando el cielo desciendes,
carreteando mi paz,
liberando al viento,
olor a tierra quemada.
Brazos extendidos,
alma al sol estaqueada,
no son señales,
ni una pista,
mi sombra alargada.
Lo se
es tu última parada,
refugiarte me gustaría,
y a pesar de que mi corazón dude,
en este hueco y pajizo,
no tienes cabida.
soy centinela de paja,
el espantapájaros
de esta isla perdida.