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Ultima ronda

Luis_Videla

Poeta adicto al portal
De ese balcón del primer piso,
sin plantas, flores ni macetas
–cripta de persianas cerradas–,
me saludaron con la mano en alto
los espectros de dos viejas viudas
repudiadas y aisladas por su estirpe,
por dilapidar bienes y herencia
y haber extinguido el apellido.

Sentados en un banco cochambroso
del andén de la estación sin trenes
–un ataúd de sueños cercenados–,
los fantasmas de una pareja triste,
no tan joven y de rostro macilento,
me miraron pasar, y no me vieron:
hojeaban un libro tan despedazado
como desgarrada fuera su existencia.

Clausurada, la calesita de la plaza,
una lona cubriendo su osamenta
–bóveda de juegos infantiles–,
despoblada de clientes caprichosos
que trepados a toboganes de caucho,
haciendo berrinches, incansables,
ni siquiera notaban mi presencia,
distraídos entre el plástico y la arena.

Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Fue como recorrer un camposanto,
poblado solamente por los muertos;
–lúgubre visita a un erial yermo–,
pegarme una vuelta por una pesadilla,
última ronda en ese osario de recuerdos,
en una tarde de invierno por el barrio
de calles empedradas y árboles longevos
donde el único con vida... es el peluquero.
 
Luis_Videla dijo:
De ese balcón del primer piso,



sin plantas, flores ni macetas
–cripta de persianas cerradas–,
me saludaron con la mano en alto
los espectros de dos viejas viudas
repudiadas y aisladas por su estirpe,
por dilapidar bienes y herencia
y haber extinguido el apellido.

Sentados en un banco cochambroso
del andén de la estación sin trenes
–un ataúd de sueños cercenados–,
los fantasmas de una pareja triste,
no tan joven y de rostro macilento,
me miraron pasar, y no me vieron:
hojeaban un libro tan despedazado
como desgarrada fuera su existencia.

Clausurada, la calesita de la plaza,
una lona cubriendo su osamenta
–bóveda de juegos infantiles–,
despoblada de clientes caprichosos
que trepados a toboganes de caucho,
haciendo berrinches, incansables,
ni siquiera notaban mi presencia,
distraídos entre el plástico y la arena.

Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Fue como recorrer un camposanto,
poblado solamente por los muertos;
–lúgubre visita a un erial yermo–,
pegarme una vuelta por una pesadilla,
última ronda en ese osario de recuerdos,
en una tarde de invierno por el barrio
de calles empedradas y árboles longevos

donde el único con vida... es el peluquero.

Luis.
Llego de primera para felicitarlo, por tan lindos versos.
Que hermosos recuerdos; sabe puedo visualizarlos, puedo verlos
con facilidad, ya que usted puede con palabras pintar, recrear un paisaje del pasado.
Muy hermoso poema; reciba un saludo desde México, de su amiga.
doris1970
 
Luis, tu poesía me transporta al mundo que vos creas en ella, y hasta me trae recuerdos propios de parques, barrios, niños, viudas... Me gusta mucho la retrospección y vos la has usado perfectamente.
Aunque me pregunto... ¿por qué siempre cuando todo desaparece siguen quedando solamente los peluqueros?
Un abrazo y mis respetos.
Gustavo M.
 
... hasta el momento en que uno deja atrás una parte de la historia de su vida, Doris.
Gracias por su generoso comentario, amiga de México.
Un abrazo,

Luis
 
... Hacer esa última ronda siempre hace que dejemos jirones de nuestra historia. Y no es grato, aunque sí necesario para seguir viviendo.
Gracias por pasarse por aquí y por su comentario.
Mis respetos,

Luis Videla
 
Volver la vista antes de darle paso a la siguiente página implica, muchas veces, colgar la vista ante imágenes que otrora nos llenaron la vida de tantas emociones y momentos imborrables... Pero se hace imperioso dar ese siguiente paso, aunque nos desgarre un poco el alma... y dejemos en soledad al peluquero.

¿Qué más decirte Dad si tú lo haz dicho todo en la poesía? Besos de tu CyberDaughter.

:::hug:::
 
No sé que decirte. Por lo mismo revisando entre vivencias, recuerdos y cuadernos, encontré esto de José Ortega y Gasset:

"El hombre que conserva la fe en el pasado no se asusta del porvenir, porque está seguro de encontrar en aquel la táctica, la vía, el método para sostenerse en el problemático mañana.".

Como siempre, Luis, ha sido un placer esta en estas letras.
Mi admiración y reconocimiento.
Te besa,

Doménica.
 
No es un poema Luis,
es más... es una historia
o más que una historia.
Una etapa que se cierra...
la sensación de mirar atrás.
Triste como no podría ser de otra forma:

Luis Videla dijo:
Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Pero si se trata de transmitir...
sólo hay que leer para sentirlo.
Grandiosa última ronda, señor Videla.
Un abrazo enorme.
:::hug:::
 
Hay un poema de Felix Grande que comienza diciendo:

Donde fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá hecho sus destrozos, levantando
su muro fronterizo
contra el que la ilusión chocará estupefacta.


Tu poema me hace reflexionar sobre ese tema, el paso del tiempo y su huella devastadora sobre las propias vivencias y los recuerdos que tenemos de ellas.
Cada vez que voy a Madrid, me ocurre lo mismo, esa sensación de que pese a seguir todo igual, todo es diferente, hasta siento eso en Navidades cuando voy a mi casa y, pese a ser el mismo lugar, su diferente aroma hace que sea amargamente distinto después de la muerte de mi madre (hace ya 10 años). Tenemos asociados muchos recuerdos a eso una arbol de una plaza, un olor, la tienda de chuches de la esquina que ahora es una tienda de móviles... y cuando percibimos el cambio tenemos sensación de decandencia , sensación de que nuestros recuerdos y viviencias eran muchos mejores que la realidad actual.

Pero lo cierto es que esa nueva realidad serán las viviencias de otro y que realmente los que sentimos el paso inexorable del tiempo, como una piedra sobre la espalda, somos nosotros.

Un beso nen.
 
Luis_Videla dijo:
De ese balcón del primer piso,
sin plantas, flores ni macetas
–cripta de persianas cerradas–,
me saludaron con la mano en alto
los espectros de dos viejas viudas
repudiadas y aisladas por su estirpe,
por dilapidar bienes y herencia
y haber extinguido el apellido.

Sentados en un banco cochambroso
del andén de la estación sin trenes
–un ataúd de sueños cercenados–,
los fantasmas de una pareja triste,
no tan joven y de rostro macilento,
me miraron pasar, y no me vieron:
hojeaban un libro tan despedazado
como desgarrada fuera su existencia.

Clausurada, la calesita de la plaza,
una lona cubriendo su osamenta
–bóveda de juegos infantiles–,
despoblada de clientes caprichosos
que trepados a toboganes de caucho,
haciendo berrinches, incansables,
ni siquiera notaban mi presencia,
distraídos entre el plástico y la arena.

Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Fue como recorrer un camposanto,
poblado solamente por los muertos;
–lúgubre visita a un erial yermo–,
pegarme una vuelta por una pesadilla,
última ronda en ese osario de recuerdos,
en una tarde de invierno por el barrio
de calles empedradas y árboles longevos
donde el único con vida... es el peluquero.


¡Por Dios Luis! que precioso, he podido pasearme contigo, ahí en tu barrio

ése, en el que todo ha cambiado tanto!

te dejo mis respetos amigo!
¡un Abrazo!
 
Luis_Videla dijo:
De ese balcón del primer piso,
sin plantas, flores ni macetas
–cripta de persianas cerradas–,
me saludaron con la mano en alto
los espectros de dos viejas viudas
repudiadas y aisladas por su estirpe,
por dilapidar bienes y herencia
y haber extinguido el apellido.

Sentados en un banco cochambroso
del andén de la estación sin trenes
–un ataúd de sueños cercenados–,
los fantasmas de una pareja triste,
no tan joven y de rostro macilento,
me miraron pasar, y no me vieron:
hojeaban un libro tan despedazado
como desgarrada fuera su existencia.

Clausurada, la calesita de la plaza,
una lona cubriendo su osamenta
–bóveda de juegos infantiles–,
despoblada de clientes caprichosos
que trepados a toboganes de caucho,
haciendo berrinches, incansables,
ni siquiera notaban mi presencia,
distraídos entre el plástico y la arena.

Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Fue como recorrer un camposanto,
poblado solamente por los muertos;
–lúgubre visita a un erial yermo–,
pegarme una vuelta por una pesadilla,
última ronda en ese osario de recuerdos,
en una tarde de invierno por el barrio
de calles empedradas y árboles longevos
donde el único con vida... es el peluquero.



Mi querido Lugi sigue provocando en mi la misma sensación que te dije cuando me la leíste.
Y tomo tu respuesta para volcarla en este comentario:Es la forma de sepultar para siempre el pasado.
Y es hora que esas pesadillas y esa etapa queden sepultadas para siempre en un camposanto.
Un beso en esta mañana aún oscura de quien mucho te quiere, te besa Lucecita.


P/D:Te regalo una bella canción llena de esperanzas y recordá que nunca es tarde ni hay edad para volver a ser FELIZ.


Letras de Canciones de Alejandro Lerner

Artista: Alejandro Lerner
Album: Volver a empezar
Canción: Volver a empezar

Pasa la vida y el tiempo no se queda quieto llevo un silencio de frío con la soledad
En qué lugar anidare mis sueños nuevos
Y quién me dará una mano cuando quiera despertar

Volver a empezar, aun no termina el juego volver a empezar, que no se apague el fuego queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol volver a empezar

Se fueron los aplausos y algunos recuerdos y el eco de la gloria duerme en un placard
Yo seguiré adelante atravesando miedos
Sabe dios que nunca es tarde, para
Volver a empezar

Volver a empezar, aun no termina el juego volver a empezar, que no se apague el fuego queda mucho por andar
Y que mañana será una día nuevo bajo el sol volver a empezar, volver a intentar
Volver a empezar.

Volver a empezar, aun no termina el juego ....
CON TODO MI AMOR ...
TE BESO UNA VEZ MAS.

 
Luis_Videla dijo:
De ese balcón del primer piso,
sin plantas, flores ni macetas
–cripta de persianas cerradas–,
me saludaron con la mano en alto
los espectros de dos viejas viudas
repudiadas y aisladas por su estirpe,
por dilapidar bienes y herencia
y haber extinguido el apellido.

Sentados en un banco cochambroso
del andén de la estación sin trenes
–un ataúd de sueños cercenados–,
los fantasmas de una pareja triste,
no tan joven y de rostro macilento,
me miraron pasar, y no me vieron:
hojeaban un libro tan despedazado
como desgarrada fuera su existencia.

Clausurada, la calesita de la plaza,
una lona cubriendo su osamenta
–bóveda de juegos infantiles–,
despoblada de clientes caprichosos
que trepados a toboganes de caucho,
haciendo berrinches, incansables,
ni siquiera notaban mi presencia,
distraídos entre el plástico y la arena.

Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Fue como recorrer un camposanto,
poblado solamente por los muertos;
–lúgubre visita a un erial yermo–,
pegarme una vuelta por una pesadilla,
última ronda en ese osario de recuerdos,
en una tarde de invierno por el barrio
de calles empedradas y árboles longevos
donde el único con vida... es el peluquero.



Hola Luis, hermoso poema, me recuerda escenarios de guerras, todo tristeza, soledad, caos...

muy bien escrito, mis felicitaciones, Saludos.
 
Esto que señalas es lo que tiene la poesía, su peculiaridad, su propiedad más distintiva: la retrospección y el hecho que motive a la reflexión. Recuerdo en este momento una imagen mía en esa plaza, leyendo a Elliot. Uno de los poemas de Four Quartets me dejó pensando y cuando caí en la cuenta, había pasado casi una hora en otro mundo, con el libro en la mano sin escuchar el traqueteo de los trenes, el bullicio de los niños... Esa es la mayor potestad de la poesía.
En cuanto a los peluqueros... ¿lo habías notado? Y quizás están ahí porque son inmortales y sólo cambian de aspecto para nosotros, los humanos, cuando en realidad es siempre el mismo peluquero. =)
Gracias por tu comentario, amigo mío. Gracias por la reflexión y por llevarme a reflexionar sobre la reflexión.
Un abrazo,

Luis
 
Tú lo mencionas, Cyberhija: un último vistazo, antes de cerrar la puerta y echarle llave, con la certeza que no volverás a pasar más por ese lugar. Es un instante apenas perceptible, de angustiante dolor. Es morirse un poco.
Respecto del peluquero... como le dije a Gustavo Mistral, ése... ése sigue allí porque es inmortal.
Gracias por tus profundas intepretaciones y esa manera tuya de leer, Diana.
Un beso para ti,

Luis
 
Precioso, Luis, y muy universal, quién no ha sentido eso alguna vez? Yo lo siento cada vez que viajo a mi querido sur, en el que nací y en el que me crié, y del que, por eso mismo, me siento lejos y a la vez cerca... En el que se quedaron pedazos imposibles de mí... Maravillosa reflexión, amigo. Porque del paso del tiempo, no nos libramos ninguno.
Muchos besosssssssss
 
Nada mejor para contestarte -se me ocurre-, que con esta reflexión:

"Miremos más que somos padres de nuestro porvenir que no hijos de nuesro pasado", Miguel de Unamuno.

Como siempre, es mi privilegio que pases por aquí y leas las palabras que dejo, Doménica.
Te besa,

Luis
 
El cierre de una etapa. Esa sensación de echar una última mirada antes de cerrar la puerta y de echarle llave.
Cito a Thoreau: "Bienaventurado el mortal que no pierde un momento de la vida fugitiva en recordar el pasado".
Por algo lo escribío.
Gracias por tus generosas palabras, Carmen. Y por tu reflexión.
Un abrazo, amiga

Luis
 
Hoy, Julia, con el poco tiempo que puedo darle a contestar mensajes, se me ha dado por citar a los clásicos... me pregunto cuál es la razón. Y me respondo que quizás se deba a que en Madrid o en Buenos Aires, en Frankfurt o en Stockholm, en Juarez o Beijin, y en este mismo momento, debe haber alguien sintiendo lo mismo cuando vuelve al viejo barrio.
Como decía Schiller, entonces: "Es lento, el silencioso poder del timpo".
Gracias por tu comentario, tu evocación y tu consustanciación con mis palabras.
Petonets, xicota.

Luis
 
Si has podido darte una vuelta por mi barrio conmigo.
Si has caminado a mi lado y escuchado las historias que se esconden detrás de las paredes, en el banco de piedra de la plaza o en el de madera de la estación de trenes.
Si has sentido el "¡Crunch! ¡Crunch!" de las hojas secas de esos árboles añosos bajo la suela te tus zapatos.
Si has podido estar allí, compañero.
Gracias por eso.
Mis respetos para ti, y también mi abrazo.

Luis
 
Dijo E. B. Browning, y ahora comprendo cuál es la razón por la que lo expresó así: "La esperanza vieja, es la más dura de perder".
Y mientras escribo, me parece escuchar esa canción de Lerner que en algún momento tuvo, para mí, especial significáción.
En este mediodía con amenaza de tormenta, te agradezco esas dulces palabras tuyas. Te quiere, y te besa

Luis
 
Es fácil ver a través de tus letras, Luis, el paisaje, las persona, las emociones que describes..así como el sentido de pérdida, la conciencia del tiempo que pasa indefectiblemente y a veces ( sino casi siempre muy a nuestro pesar).
Impacta todo, de principio a fin..pero el final ..ese peluquero que presenció tantas historias..de abuelos, padres, hijos..me pareció genial.

Cariños y mis respetos compañero.

Un gusto leerte.

Mariela.
 
Luis_Videla dijo:
De ese balcón del primer piso,
sin plantas, flores ni macetas
–cripta de persianas cerradas–,
me saludaron con la mano en alto
los espectros de dos viejas viudas
repudiadas y aisladas por su estirpe,
por dilapidar bienes y herencia
y haber extinguido el apellido.

Sentados en un banco cochambroso
del andén de la estación sin trenes
–un ataúd de sueños cercenados–,
los fantasmas de una pareja triste,
no tan joven y de rostro macilento,
me miraron pasar, y no me vieron:
hojeaban un libro tan despedazado
como desgarrada fuera su existencia.

Clausurada, la calesita de la plaza,
una lona cubriendo su osamenta
–bóveda de juegos infantiles–,
despoblada de clientes caprichosos
que trepados a toboganes de caucho,
haciendo berrinches, incansables,
ni siquiera notaban mi presencia,
distraídos entre el plástico y la arena.

Las palomas vagaban picoteando,
atracándose con migas ilusorias
–en ausencia del loco de la plaza–,
porque ya no hay quien las espante;
ni tampoco quien venda golosinas;
no hay parejas tomadas de la mano,
en el bar no quedan parroquianos,
ni vecinas que barran las veredas.

Fue como recorrer un camposanto,
poblado solamente por los muertos;
–lúgubre visita a un erial yermo–,
pegarme una vuelta por una pesadilla,
última ronda en ese osario de recuerdos,
en una tarde de invierno por el barrio
de calles empedradas y árboles longevos
donde el único con vida... es el peluquero.



MAESTRO Y QUERIDO AMIGO. A VECES TENEMOS QUE DESGARRARNOS LA VESTIDIDURA Y A LAS HERIDAS QUE AÙN NO SANAN, DARLES UNA AZOTADITA, PARA DE ESA FORMA TERMINAR DE CURARLAS. MAGNOS VERSOS, EXQUISITO LEERTE.


RECIBE UN :::hug:::


TU SIEMPRE AMIGA Y FANS NÙMERO UNO :)


ANY VAUGHAN.
 
Si he conseguido eso: que veas el paisaje, que te imagines la persona, que sientas las emociones, que te duela la pérdida y que -como yo-, tomes conciencia de esa finita sucesión de instantes que es la vida, y cómo se pasa el tiempo, como dice la canción me doy "Por bién pagao".
Y los peluqueros, tal como te los imaginas. Generación tras generación. Como dijo un amigo nuestro, aquí mismo... siguen estando en el mismo lugar.
Gracias por tu cariño, por leerme y por comentarme profundo, compañera.
Un privilegio tenerte aquí.
Vaya mi abrazo para ti,

Luis
 
Cuando se logra dar esa Ultima Ronda, significa que las heridas están cicatrizadas, la Señora Indiferencia ha hecho su trabajo. Entonces puede uno dejar lo pasado atrás, y mirar hacia adelante.
Gracias por estar en mis versos, querida amiga.
Un abrazote,

Luis
 
¿Quién, en su vida, no ha dado una Ultima Ronda como esa, Ana?
Si has logrado ver las imágenes, me siento satisfecho, compañera.
Un besazo para ti, Anita.

Luis
 

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