Wilson Stalin
Poeta recién llegado
Derrame un suspiro por ti, quizás sea el ultimo
Que me traiga recuerdos de ti, de los días, de las noches
Que solía desvanecer mi pensamiento en tu nombre
En tu amor, en el único y sincero amor que pudo responder mi corazón.
Y hoy recostado, abatido, desorbitado del mundo que me rodea
E puesto a merced mía la última oración devota de mí querer por ti,
¡Sí!, a ti, a la única, la más bella, la que quizás nunca dejara de existir
En mis pensamientos más íntimos y sublimes.
Hoy quizás se acabara el dolor de tu amor y empezara el dolor de la vida
A la que antes de conocerte estaba sujeto.
Se acabara aquel mundo de irresistible fantasía del cual
Tú eras el aire que yo respiraba.
¡Adiós!, tal vez si hoy te olvido yo negare haberte conocido
Y que alguna vez te idolatre como la única fuente de mí existir.
Desapareceré tu nombre de la faz de mi alma
Y tu esencia la encarcelare en el eterno olvido.
Que me traiga recuerdos de ti, de los días, de las noches
Que solía desvanecer mi pensamiento en tu nombre
En tu amor, en el único y sincero amor que pudo responder mi corazón.
Y hoy recostado, abatido, desorbitado del mundo que me rodea
E puesto a merced mía la última oración devota de mí querer por ti,
¡Sí!, a ti, a la única, la más bella, la que quizás nunca dejara de existir
En mis pensamientos más íntimos y sublimes.
Hoy quizás se acabara el dolor de tu amor y empezara el dolor de la vida
A la que antes de conocerte estaba sujeto.
Se acabara aquel mundo de irresistible fantasía del cual
Tú eras el aire que yo respiraba.
¡Adiós!, tal vez si hoy te olvido yo negare haberte conocido
Y que alguna vez te idolatre como la única fuente de mí existir.
Desapareceré tu nombre de la faz de mi alma
Y tu esencia la encarcelare en el eterno olvido.