Jose Anibal Ortiz Lozada
Poeta adicto al portal
En la penumbra suave de la tarde,
cuando el sol se rinde a tus encantos,
nace un bolero que en sus notas arde,
y en susurros de pasión, quiero cantarte.
Contigo, el tiempo se desvanece lento,
cada mirada tuya, fuego que consume,
tus labios, un secreto en un lamento,
son promesa de un amor que no se esfume.
Tus ojos, dos abismos de deseo,
me invitan a perderme en tu misterio,
en cada beso, un mundo en que me enredo,
y en tu piel, escribo un canto eterno.
Las sombras juegan con tu silueta,
bailan al compás de nuestra danza,
tu cuerpo, mapa de una tierra secreta,
donde hallo paz, donde hallo esperanza.
Contigo, la noche es un suspiro,
un gemido suave en la oscuridad,
cada caricia, un sueño que respiro,
y en tus brazos, encuentro la verdad.
Tus manos, escultoras de mi anhelo,
dibujan en mi piel mil universos,
tu risa, melodía en que me pierdo,
y en tu abrazo, deshago los reversos.
Eres mi último bolero, mi destino,
cada nota, un latido de mi ser,
contigo, cada instante es divino,
y en tu amor, encuentro mi placer.
Sedúceme con tu voz, murmura mi nombre,
haz que el mundo desaparezca fuera,
en esta danza de amor, en esta lumbre,
seamos dos, sin miedo ni barrera.
Así, en la penumbra de la tarde,
contigo, mi amor, quiero quedarme,
seré tu último bolero, sin alarde,
y en tu pasión, eternamente amarte.
cuando el sol se rinde a tus encantos,
nace un bolero que en sus notas arde,
y en susurros de pasión, quiero cantarte.
Contigo, el tiempo se desvanece lento,
cada mirada tuya, fuego que consume,
tus labios, un secreto en un lamento,
son promesa de un amor que no se esfume.
Tus ojos, dos abismos de deseo,
me invitan a perderme en tu misterio,
en cada beso, un mundo en que me enredo,
y en tu piel, escribo un canto eterno.
Las sombras juegan con tu silueta,
bailan al compás de nuestra danza,
tu cuerpo, mapa de una tierra secreta,
donde hallo paz, donde hallo esperanza.
Contigo, la noche es un suspiro,
un gemido suave en la oscuridad,
cada caricia, un sueño que respiro,
y en tus brazos, encuentro la verdad.
Tus manos, escultoras de mi anhelo,
dibujan en mi piel mil universos,
tu risa, melodía en que me pierdo,
y en tu abrazo, deshago los reversos.
Eres mi último bolero, mi destino,
cada nota, un latido de mi ser,
contigo, cada instante es divino,
y en tu amor, encuentro mi placer.
Sedúceme con tu voz, murmura mi nombre,
haz que el mundo desaparezca fuera,
en esta danza de amor, en esta lumbre,
seamos dos, sin miedo ni barrera.
Así, en la penumbra de la tarde,
contigo, mi amor, quiero quedarme,
seré tu último bolero, sin alarde,
y en tu pasión, eternamente amarte.