Rita Mabel Paruolo
Poeta recién llegado
Se encendieron chispeantes las fogatas,
festejaron las bocinas de los autos.
Flamearon las pancartas y banderas,
la Plaza de Armas se llenó de cánticos
Ni duelo, ni honores te mereces,
le has hecho una gambeta a la condena.
Más la Parca inexorable justiciera,
ha cumplido con creces su tarea.
Cuántos brindis en tu honor habrás tenido.
¡Más nunca como éste!
Donde vivos sufrientes y muertos torturados
levantan la copa celebrando tu muerte
Cremaran tus despojos.
El suelo chileno no debe ser manchado.
Regresará el monstruo hasta su averno
consumido por las llamas del pecado.
El rayo de la muerte te ha partido
Sudamérica festeja tu derrota
Yace el viejo Cóndor fenecido
Y nos sentimos nuevos. ¡Más hermanos!
festejaron las bocinas de los autos.
Flamearon las pancartas y banderas,
la Plaza de Armas se llenó de cánticos
Ni duelo, ni honores te mereces,
le has hecho una gambeta a la condena.
Más la Parca inexorable justiciera,
ha cumplido con creces su tarea.
Cuántos brindis en tu honor habrás tenido.
¡Más nunca como éste!
Donde vivos sufrientes y muertos torturados
levantan la copa celebrando tu muerte
Cremaran tus despojos.
El suelo chileno no debe ser manchado.
Regresará el monstruo hasta su averno
consumido por las llamas del pecado.
El rayo de la muerte te ha partido
Sudamérica festeja tu derrota
Yace el viejo Cóndor fenecido
Y nos sentimos nuevos. ¡Más hermanos!