jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
alguien había dejado abandonado aquel librito de poemas
arriba del portarollos del sanitario
arranqué una de las hojas
leí el poema que había en ella
tus ojos fúlgidos de ambrosía perlada en aromas
me sulfuran el aliento con un hálito crepuscular
de agonía y reconcomio prenupcial enardecido en rosas;
así predispuesto en acuáticos devaneos orquestales
mi prepucio entinta de glorioso néctar blancuzco
tu puto coño derramado en brama
luego me limpié el culo
arriba del portarollos del sanitario
arranqué una de las hojas
leí el poema que había en ella
tus ojos fúlgidos de ambrosía perlada en aromas
me sulfuran el aliento con un hálito crepuscular
de agonía y reconcomio prenupcial enardecido en rosas;
así predispuesto en acuáticos devaneos orquestales
mi prepucio entinta de glorioso néctar blancuzco
tu puto coño derramado en brama
luego me limpié el culo
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