Una sinfonía es el canto a la lluvia,
la que moja con caricias
la sequedad de la tierra
que clamando al cielo le grita con fuerzas:
¡te necesito!
que sedienta estoy de tus besos,
voltéame con remolinos de pasión
y que cales al fondo de mi corazón
que mojes más allá de mi alma
y me quites el calor de la febril situación.
¡Amada mía ¡
¡lluvia de mis entrañas!
sólo se me oyen suspiros cuando me faltas
que riegas mis venas con tú amor
y me deshago con tú pasión.
Para que no dudes de este querer
tan puro, dulce y a veces cruel
te ofrezco con todo mi amor
un ramillete de flores a escoger
para que veas que es de agradecer
que me ames calando mis carnes otra vez
quedando satisfecha de tú calidez
porque no hay nada más tierno y real a la vez
que la unión del ardor de nuestro calor
refrescados por el agua sin hacernos padecer
por ver la vida de nuevo nacer
en el arco iris de la primavera de color
la simiente que pusimos los dos
y los retoños que han de nacer
entre los dos los podamos mecer
cantando una nana con armoniosa voz
para que crezcan sanos y robustos como tú y yo
antes de que vuelvan a decirnos adiós
para en fríos gélidos después perecer.
Este amor que se va y retorna con sed
cada año con precisa exactitud
no me abandones nunca ante la aridez
y rocíame con tus besos otra vez.
_wake_
la que moja con caricias
la sequedad de la tierra
que clamando al cielo le grita con fuerzas:
¡te necesito!
que sedienta estoy de tus besos,
voltéame con remolinos de pasión
y que cales al fondo de mi corazón
que mojes más allá de mi alma
y me quites el calor de la febril situación.
¡Amada mía ¡
¡lluvia de mis entrañas!
sólo se me oyen suspiros cuando me faltas
que riegas mis venas con tú amor
y me deshago con tú pasión.
Para que no dudes de este querer
tan puro, dulce y a veces cruel
te ofrezco con todo mi amor
un ramillete de flores a escoger
para que veas que es de agradecer
que me ames calando mis carnes otra vez
quedando satisfecha de tú calidez
porque no hay nada más tierno y real a la vez
que la unión del ardor de nuestro calor
refrescados por el agua sin hacernos padecer
por ver la vida de nuevo nacer
en el arco iris de la primavera de color
la simiente que pusimos los dos
y los retoños que han de nacer
entre los dos los podamos mecer
cantando una nana con armoniosa voz
para que crezcan sanos y robustos como tú y yo
antes de que vuelvan a decirnos adiós
para en fríos gélidos después perecer.
Este amor que se va y retorna con sed
cada año con precisa exactitud
no me abandones nunca ante la aridez
y rocíame con tus besos otra vez.
_wake_