Luna Llena de la Noche
Poeta asiduo al portal
Recuerdo que pasaban de las doce,
la temperatura era hostigante y fría;
con una blanca espesa niebla,
un silbido entre los árboles se mecía.
|
Pasos ligeros daba entre las catacumbas,
transitaba lentamente sin deriva,
caminando en un cementerio desolado,
iba taciturna y sin rumbo aquel día.
|
Parecía un ánima totalmente solitaria;
me sentía triste y llena de apatía,
algo se acongojaba en mi garganta
aunque las lágrimas de mis ojos no salían.
|
Encontré un camino lleno de velas blancas,
mi intuición sabía que las estaba buscando,
sin tardanza seguí aquel sendero
para llegar hasta mi triste destino desafortunado.
|
Arribé hasta el punto indicado
observando con recelo la zona divergente,
un funeral se estaba llevando a cabo
mas ni un alma se encontraba presente.
|
Sola me postré ante el féretro,
percatándome de que su tapa estaba levantada,
aunque desde el punto donde me encontraba parada,
mi perspectiva no me permitía vislumbrar nada.
|
Cautelosamente me acerqué para ver el contenido
exhalando fuerte frente al ataúd negro de vinilo,
contemplé un corazón aún latiendo ensangrentado,
se distinguía allí en el fondo totalmente desolado.
|
Comenzó a sonar el réquiem de la muerte,
sonidos guturales saliendo del vacío;
un grito ensordecedor salió de mi cuerpo,
sentí un dolor indescriptible lleno de atavíos.
|
Reparé en que el corazón de ahí adentro era mío,
mi mente se perdió inminentemente en el olvido;
toqué mis manos, estaban gélidas sin vida
las cuencas de mis ojos estaban completamente vacías.
|
Advertí certeramente que algo me faltaba,
observé mi piel, se había puesto naturalmente blanca;
pasé rápidamente mis manos por mi pecho
un agujero sentí justo al lado de mi hombro derecho.
|
Una fuerte ráfaga de viento llegó de la nada,
rápidamente todas las velas se apagaban;
el silencio sepulcral se hacía presente,
me quedé quieta sin siquiera poder moverme.
|
Lúcida reminiscencia llegó a mi mente,
te recordé a ti, besando mi frente;
ahora que te fuiste y me has dejado
impertérrito mi corazón se ha quedado.
|
Este funeral fue para enterrar nuestro amor hiriente
que con el vilmente mi vida te has llevado;
con desasosiego muerta estoy actualmente
todo lo bueno que tenía me lo has arrebatado.
|
Oscuridad negra bellamente perfumada
eres dueña ahora y siempre de mi alma;
llévame lejos, donde las sombras se desborden
¡Para no sentir más la agonía que dejó aquél hombre!
Última edición: