Que estás pensando en mí
en el momento
en que te pienso yo
en este encierro,
es ver un espejismo
en el desierto
o un soñar de narcótico sutil,
porque errante en tus noches
de bohemia
aprovechas el tiempo
que se escapa
de tu piel
que como obscura carpa
guarda el recuerdo
de aventuras mil;
y como actor frustrado
a quien la vida
le brindó poco aplauso
ahí en la escena,
sigues actuando solo
entre la pena
que te sientes tú mismo
por infiel;
y en búsqueda tardía
de un cariño,
donde quiera que esté,
para estar vivo,
vas perdiendo en el tiempo
tu destino,
y las noches se quedan
en tu piel.
Acercando muchachas
a tu vida
retrocede tu mente
muchos años,
te conviertes en pobre
visionario
y cierras tu mirada
a la vejez
que hace tiempo
ya vive en tus cabellos,
en tu andar,
en la fuerza de tu cuerpo,
en tu risa cascada
que es un eco
de aquella risa
que llenó mi ser.
Y llegará el olvido
y la distancia
que te pondrá verdad
en el camino,
artista de la vida
sin destino
que olvidarán los brazos
del querer.
Y sabrás qué son horas de dolor
cuando tú me recuerdes
con ternura,
allá en tus noches negras
de amargura
en un rincón sentado
en soledad.
Si en el recuento
de tu vida loca
me ubico en el lugar
que corresponde,
verás que nunca actuaste
como un hombre
y quisieras volver
para empezar.
Quizá esté en tu vida
cual limosna
la mano y la caricia
de otra boca,
que enferma de bohemia
y de nostalgia
se juntará a tu vida
pobre y loca.
en el momento
en que te pienso yo
en este encierro,
es ver un espejismo
en el desierto
o un soñar de narcótico sutil,
porque errante en tus noches
de bohemia
aprovechas el tiempo
que se escapa
de tu piel
que como obscura carpa
guarda el recuerdo
de aventuras mil;
y como actor frustrado
a quien la vida
le brindó poco aplauso
ahí en la escena,
sigues actuando solo
entre la pena
que te sientes tú mismo
por infiel;
y en búsqueda tardía
de un cariño,
donde quiera que esté,
para estar vivo,
vas perdiendo en el tiempo
tu destino,
y las noches se quedan
en tu piel.
Acercando muchachas
a tu vida
retrocede tu mente
muchos años,
te conviertes en pobre
visionario
y cierras tu mirada
a la vejez
que hace tiempo
ya vive en tus cabellos,
en tu andar,
en la fuerza de tu cuerpo,
en tu risa cascada
que es un eco
de aquella risa
que llenó mi ser.
Y llegará el olvido
y la distancia
que te pondrá verdad
en el camino,
artista de la vida
sin destino
que olvidarán los brazos
del querer.
Y sabrás qué son horas de dolor
cuando tú me recuerdes
con ternura,
allá en tus noches negras
de amargura
en un rincón sentado
en soledad.
Si en el recuento
de tu vida loca
me ubico en el lugar
que corresponde,
verás que nunca actuaste
como un hombre
y quisieras volver
para empezar.
Quizá esté en tu vida
cual limosna
la mano y la caricia
de otra boca,
que enferma de bohemia
y de nostalgia
se juntará a tu vida
pobre y loca.