Luis Alejandro
Poeta recién llegado
Esta muriendo el sol,
las gaviotas una a una se despiden esperando en medio de su ignorancia despertar nuevamente;
la tarde marina continua su camino en silencio,
no hay nada ni nadie que la interrumpa, no hay nada ni nadie que se despida de ella,
muere junto a mi tomando mis ganas de vivir,
transformandolas en nubes naranjas en el cielo inmutable.
No hay tiempo y nunca lo hubo,
todo termina de una forma u otra,
solo hay que darle unos cuantos segundos para que suspire en su agonía.
Recibir con los brazos abiertos a la noche,
princesa oscura de recuerdos someros, de vidas tristes,
de caminos polvorientos, de hojas de papel rotas;
dedicarle un trago de ron por los besos que no debieron salir de tu boca y por los errores que cometí.
La velada es poco usual, las estrellas se acercan a oírnos,
susurran entre si :- Pobre hombre;
los peces en el mar apuestan corales y perlas por mi alma aunque,
por ahí escuche, que la gano un escualo pero no sabe que hacer con ella,
la marea nos arrulla con su grito caribe y la luna prefiere no mirar,
es muy doloroso, no lo comprenderá jamás.
Bueno es hora de partir, la vida es corta y mis horas no son más que la arena debajo de mis pies.
Hasta pronto, regresare mañana a este mismo lugar,
donde te esperare otros 10.000 años.
las gaviotas una a una se despiden esperando en medio de su ignorancia despertar nuevamente;
la tarde marina continua su camino en silencio,
no hay nada ni nadie que la interrumpa, no hay nada ni nadie que se despida de ella,
muere junto a mi tomando mis ganas de vivir,
transformandolas en nubes naranjas en el cielo inmutable.
No hay tiempo y nunca lo hubo,
todo termina de una forma u otra,
solo hay que darle unos cuantos segundos para que suspire en su agonía.
Recibir con los brazos abiertos a la noche,
princesa oscura de recuerdos someros, de vidas tristes,
de caminos polvorientos, de hojas de papel rotas;
dedicarle un trago de ron por los besos que no debieron salir de tu boca y por los errores que cometí.
La velada es poco usual, las estrellas se acercan a oírnos,
susurran entre si :- Pobre hombre;
los peces en el mar apuestan corales y perlas por mi alma aunque,
por ahí escuche, que la gano un escualo pero no sabe que hacer con ella,
la marea nos arrulla con su grito caribe y la luna prefiere no mirar,
es muy doloroso, no lo comprenderá jamás.
Bueno es hora de partir, la vida es corta y mis horas no son más que la arena debajo de mis pies.
Hasta pronto, regresare mañana a este mismo lugar,
donde te esperare otros 10.000 años.