Es este un día tranquilo,
el sol camina,
los pájaros vuelven a sus nidos,
maúllan los gatos
y se oye el ronquido
de un perro a la sombra
que se relame
pensando
que lo suyo,
no es tan malo,
para conforme está el mundo.
Vuelvo al principio
para decir
que este poema
ha nacido
sin parto y sin dolores,
ni necesidad
de lo que lo atienda
médico alguno.
Los partos de este calado
deberían ser reconocidos
en el mundillo de la ciencia,
pues son tan en todo benignos,
que no hay poema
que se muera por el camino,
todos resisten
el estampido de un rayo
y al puñetazo
de un boxeador de esos de oficio.
Autor: José Vicente Navarro Rubio
el sol camina,
los pájaros vuelven a sus nidos,
maúllan los gatos
y se oye el ronquido
de un perro a la sombra
que se relame
pensando
que lo suyo,
no es tan malo,
para conforme está el mundo.
Vuelvo al principio
para decir
que este poema
ha nacido
sin parto y sin dolores,
ni necesidad
de lo que lo atienda
médico alguno.
Los partos de este calado
deberían ser reconocidos
en el mundillo de la ciencia,
pues son tan en todo benignos,
que no hay poema
que se muera por el camino,
todos resisten
el estampido de un rayo
y al puñetazo
de un boxeador de esos de oficio.
Autor: José Vicente Navarro Rubio