En empinada cima sustento
un aire que me salva
de soledades intocadas, efímeras,
porque cada segundo que alzo mi vista
se me aparece Dios
y con su rayo me abraza.
No importa que tu musa
se te oculte en el bosque,
no importa que se esfume
de la vida que cimenta
dolores en el alma.
Te queda el color de su sonrisa,
sus palabras argentinas,
la inspiración y el fuego
que conquista terrenos
de verdad para el hombre.
Es fácil quedarse en soledad
cuando siempre se es solo,
la compañía es indigna
a las almas más finas.
Siempre tendrás un sueño,
un vago o vil deseo
que proteja las arcas
repletas de palabras,
donde consignes hechos,
abruptos devaneos
con con cuerpos frívolos
y un mañana que eternice tu mirada.
Yo quiero dejarte versos
por construir,
una casa donde habites,
sin la amada,
para reconstruirla en la pluma,
que corre menos de lo que ella avanza.
Te entrego mis secretos,
inspiración tendida
en escritura viva
de espíritu y sangre en contacto
con mi vivir cercano
a tu asedio en mis versos,
proyecto casta meta
donde en tu voz se mida
esta luz que me ciega,
pero también me muestra
cuál es al fin la salida
que me libre del yugo
de aspirar tus fragancias
en suave Céfiro a distancia.
Guerra la de mi amor con el tuyo
que no sabe vencer ni estar herida,
pues sucumbo mientras te aíslas
y me alejo cuando vienes a mis cuitas.
Mis bienes los obtienes
en tu afán de contenerme,
y yo subsisto porque eres
la ilusión, el Numen, la alegría pura
de la alta empresa
que me roba tu hermosura.
Alucinación,
rayos inclementes
interrumpen mi sueño,
luego escucho en el delirio
estallar los edificios,
pero sigues ahí,
en la visión que me esclaviza y te enaltece
como las olas inmensas
que mueren en mi piel.
Me activo en nuevas guerras
que te despojan de errores
en falsos reinos
y combato con la lanza
que te traiga a mi fe.
Temores en las calles
no impiden que soporte
difíciles caminos
para ir a buscarte.
Son muy pocos los segundos
que la vida me ofrece para amarte
y no te tengo.
Te capturo en mis sueños
y eres preso en estos versos
que en pesares me abruman
porque mi aliento se escapa
y regresa con la brisa
tu suave poseerme en mil conquistas.
Cómo puedes ser superfluo
al pedirme cumplimientos?
No ves el dolor que siento?
Mi gravedad y silencio
es todo este juramento
de no traerte a mi cuerpo.
Soy la lira que aún vibra
en sollozos de deseo
y resuena en sonidos perfectos
un amor lastimero.
No consigo posar mi fiel mirada
en tus ojos que rayos despedían
porque coraza invisible te protege,
nada aviva tu pasión silente que conozco,
pues convocó el principio de mi pena.
Me abruma la sonrisa
que en mil ardores me envolvía
cuando pensé que el nudo de Amor
te unía al punto que a mí,
pero tú lo sueltas
y yo en mí lo aprieto,
para sentir todo lo grande
que a tu honor compete,
en libertad de entender
lo fugaz de tus sueños
que se me revelan
en este afecto que domina
todo mi ser, mi pluma,
nada puede ser más sagrado
que estar aquí a tu lado!
Me verás caer,
amor extranjero,
al deseo más oculto de ti...
Te quiero ver desnudo
en azules quimeras
de excelsas fantasías,
dormido entre mis sueños,
ocultado,
mientras desaparezco
en el humo conjetural de tus delirios.
Intrascendente conversación
me deja pensativa
sobre cuáles son
tus más profundos afectos.
Mi dolor es más grande!
un aire que me salva
de soledades intocadas, efímeras,
porque cada segundo que alzo mi vista
se me aparece Dios
y con su rayo me abraza.
No importa que tu musa
se te oculte en el bosque,
no importa que se esfume
de la vida que cimenta
dolores en el alma.
Te queda el color de su sonrisa,
sus palabras argentinas,
la inspiración y el fuego
que conquista terrenos
de verdad para el hombre.
Es fácil quedarse en soledad
cuando siempre se es solo,
la compañía es indigna
a las almas más finas.
Siempre tendrás un sueño,
un vago o vil deseo
que proteja las arcas
repletas de palabras,
donde consignes hechos,
abruptos devaneos
con con cuerpos frívolos
y un mañana que eternice tu mirada.
Yo quiero dejarte versos
por construir,
una casa donde habites,
sin la amada,
para reconstruirla en la pluma,
que corre menos de lo que ella avanza.
Te entrego mis secretos,
inspiración tendida
en escritura viva
de espíritu y sangre en contacto
con mi vivir cercano
a tu asedio en mis versos,
proyecto casta meta
donde en tu voz se mida
esta luz que me ciega,
pero también me muestra
cuál es al fin la salida
que me libre del yugo
de aspirar tus fragancias
en suave Céfiro a distancia.
Guerra la de mi amor con el tuyo
que no sabe vencer ni estar herida,
pues sucumbo mientras te aíslas
y me alejo cuando vienes a mis cuitas.
Mis bienes los obtienes
en tu afán de contenerme,
y yo subsisto porque eres
la ilusión, el Numen, la alegría pura
de la alta empresa
que me roba tu hermosura.
Alucinación,
rayos inclementes
interrumpen mi sueño,
luego escucho en el delirio
estallar los edificios,
pero sigues ahí,
en la visión que me esclaviza y te enaltece
como las olas inmensas
que mueren en mi piel.
Me activo en nuevas guerras
que te despojan de errores
en falsos reinos
y combato con la lanza
que te traiga a mi fe.
Temores en las calles
no impiden que soporte
difíciles caminos
para ir a buscarte.
Son muy pocos los segundos
que la vida me ofrece para amarte
y no te tengo.
Te capturo en mis sueños
y eres preso en estos versos
que en pesares me abruman
porque mi aliento se escapa
y regresa con la brisa
tu suave poseerme en mil conquistas.
Cómo puedes ser superfluo
al pedirme cumplimientos?
No ves el dolor que siento?
Mi gravedad y silencio
es todo este juramento
de no traerte a mi cuerpo.
Soy la lira que aún vibra
en sollozos de deseo
y resuena en sonidos perfectos
un amor lastimero.
No consigo posar mi fiel mirada
en tus ojos que rayos despedían
porque coraza invisible te protege,
nada aviva tu pasión silente que conozco,
pues convocó el principio de mi pena.
Me abruma la sonrisa
que en mil ardores me envolvía
cuando pensé que el nudo de Amor
te unía al punto que a mí,
pero tú lo sueltas
y yo en mí lo aprieto,
para sentir todo lo grande
que a tu honor compete,
en libertad de entender
lo fugaz de tus sueños
que se me revelan
en este afecto que domina
todo mi ser, mi pluma,
nada puede ser más sagrado
que estar aquí a tu lado!
Me verás caer,
amor extranjero,
al deseo más oculto de ti...
Te quiero ver desnudo
en azules quimeras
de excelsas fantasías,
dormido entre mis sueños,
ocultado,
mientras desaparezco
en el humo conjetural de tus delirios.
Intrascendente conversación
me deja pensativa
sobre cuáles son
tus más profundos afectos.
Mi dolor es más grande!