"Azura"
Poeta recién llegado
No halla salida
a su caótica vida;
un manto de dudas le envuelve,
un mar de temores le asfixia.
Y su mirada se congela,
y sus manos tiritan,
y su lengua enmudece;
ahogando un grito desesperado;
el mundo con su mente termina.
No encuentra respuesta
a su pregunta fatal,
las mentiras le queman,
los prejuicios se van.
Y su vista se ciega,
y sus oídos ensordecen,
y su piel no siente más
una caricia de consuelo;
del mundo su mente aisla.
Divaga su mente
en mil razones convocar;
no hay porqué seguir,
no hay nada que esperar.
Y su sudor gotea,
y sus ojos se cierran,
y sus manos empiezan
el lúgubre ritual;
su condena vienen a forjar.
Y coloca su vida
frente a un altar;
no hubo voz que le hiciera reaccionar,
no hubo paz que le viniera a confortar.
Y su mente se nubla,
y su sangre se hiela,
y su dolor perdura aún en la eternidad;
ahogando un grito desesperado que,
oídos sordos, jamás quisieron escuchar.
a su caótica vida;
un manto de dudas le envuelve,
un mar de temores le asfixia.
Y su mirada se congela,
y sus manos tiritan,
y su lengua enmudece;
ahogando un grito desesperado;
el mundo con su mente termina.
No encuentra respuesta
a su pregunta fatal,
las mentiras le queman,
los prejuicios se van.
Y su vista se ciega,
y sus oídos ensordecen,
y su piel no siente más
una caricia de consuelo;
del mundo su mente aisla.
Divaga su mente
en mil razones convocar;
no hay porqué seguir,
no hay nada que esperar.
Y su sudor gotea,
y sus ojos se cierran,
y sus manos empiezan
el lúgubre ritual;
su condena vienen a forjar.
Y coloca su vida
frente a un altar;
no hubo voz que le hiciera reaccionar,
no hubo paz que le viniera a confortar.
Y su mente se nubla,
y su sangre se hiela,
y su dolor perdura aún en la eternidad;
ahogando un grito desesperado que,
oídos sordos, jamás quisieron escuchar.
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