Dr Jose Roberto Hernandez
Poeta asiduo al portal
Un hombre de suerte
Tengo una suerte desmedida de unos ojos azabaches,
una conducta impropia de los amaneceres
y una razón explícita para ser dichoso.
Tengo una suerte crediticia e inmensa del banco de los besos,
una especie de permiso único ante el palacio de las bellezas.
Vivo en el paraíso de las frivolidades cuando
se tiene una reina en pijamas
y una vida desnuda de la adversidad de las infelicidades.
Tengo la suerte prolífera de tener un par de duendes
para halarme los pantalones cuando el error
me rodea y una conciencia en forma de grillo
clavado en mis orejas si alguna vez el color
me hace mirar a la izquierda.
Vampi
Tengo una suerte desmedida de unos ojos azabaches,
una conducta impropia de los amaneceres
y una razón explícita para ser dichoso.
Tengo una suerte crediticia e inmensa del banco de los besos,
una especie de permiso único ante el palacio de las bellezas.
Vivo en el paraíso de las frivolidades cuando
se tiene una reina en pijamas
y una vida desnuda de la adversidad de las infelicidades.
Tengo la suerte prolífera de tener un par de duendes
para halarme los pantalones cuando el error
me rodea y una conciencia en forma de grillo
clavado en mis orejas si alguna vez el color
me hace mirar a la izquierda.
Vampi