BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
De diminutos trajes ofendidos,
participaron los fastos de los oprimidos,
deleitándonos con sus falsos oropeles,
perfumes, aceites y bondades.
Del lenguaje asimilado, idioma combatido.
Premura de lo ilógico, sentencia de lo razonable.
Acunaron en mí, su sortilegio de sombras,
profanando la música que ahuecaba mi alma
en silencio. Mutismo redentor, sacapuntas
de los lápices siempre hambrientos.
De secuoyas y papiros, sé lo nombrado:
esa especie de atuendo, que proclama
el nativo. Suerte, adiós, un hombre
es un camino-.
©
participaron los fastos de los oprimidos,
deleitándonos con sus falsos oropeles,
perfumes, aceites y bondades.
Del lenguaje asimilado, idioma combatido.
Premura de lo ilógico, sentencia de lo razonable.
Acunaron en mí, su sortilegio de sombras,
profanando la música que ahuecaba mi alma
en silencio. Mutismo redentor, sacapuntas
de los lápices siempre hambrientos.
De secuoyas y papiros, sé lo nombrado:
esa especie de atuendo, que proclama
el nativo. Suerte, adiós, un hombre
es un camino-.
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