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Un Hombre pasa con un pan al Hombro

Susana Lorente

Poeta recién llegado
Un Hombre pasa con un pan al Hombro


Con su andar de isla caribeña
menea el torso al son de la última parranda papayera.
Todavía el pantalón heredado por tres generaciones
arrastra los jirones dejando una huella indescifrable
en el recorrido tortuoso de sus pasos,
como antaño hicieron los antepasados.

Cabellera de musgo,
gesto embebido,
labios insolentes, frescos, apetecibles y furtivos,
sudor de mar,
manos de cal.

La fiesta se prolongó hasta el amanecer,
las primeras luces de la mañana iluminaron un relente reposado,
calle ungida a trompicones por el asfalto,
mezcla regurgitando aroma etílico y momentos de placer solapado.

Ese día el aire se desentumeció con los canturreos de la mañana,
y corrió un rumor de promesas
poco a poco diluidas por el calor húmedo de las almohadas.

Pasaba, con el albor del sol a la espalda,
como nadie y como otro,
lejano e impune, dueño de vida ajena,
recorriendo la cuesta en bajada con un pan al hombro,
y dejando que aquella pendiente, que aquello pendiente,
acechara el destino esquivo e incierto de su querido,
venero de cloaca, arrabal.

Susana Lorente
 
Creas la imagen completa Su, bella y completamente cierta.
Bellos versos son estos, que han salido de tus manos.
Besos y mis estrellas!
 
Esto no es una isla, pero también es el caribe. Me sorprende gratamente hables de andares caribeños. Cómo los sientes?

mamCArdenal
 
Un Hombre pasa con un pan al Hombro


Con su andar de isla caribeña
menea el torso al son de la última parranda papayera.
Todavía el pantalón heredado por tres generaciones
arrastra los jirones dejando una huella indescifrable
en el recorrido tortuoso de sus pasos,
como antaño hicieron los antepasados.

Cabellera de musgo,
gesto embebido,
labios insolentes, frescos, apetecibles y furtivos,
sudor de mar,
manos de cal.

La fiesta se prolongó hasta el amanecer,
las primeras luces de la mañana iluminaron un relente reposado,
calle ungida a trompicones por el asfalto,
mezcla regurgitando aroma etílico y momentos de placer solapado.

Ese día el aire se desentumeció con los canturreos de la mañana,
y corrió un rumor de promesas
poco a poco diluidas por el calor húmedo de las almohadas.

Pasaba, con el albor del sol a la espalda,
como nadie y como otro,
lejano e impune, dueño de vida ajena,
recorriendo la cuesta en bajada con un pan al hombro,
y dejando que aquella pendiente, que aquello pendiente,
acechara el destino esquivo e incierto de su querido,
venero de cloaca, arrabal.

Susana Lorente


que placer leerte de vuelta!!
ojala que la poesia te siga llevando por el vuen sendero
Estrellitas una vez mas
Salute!!
 
Última edición:
Esto no es una isla, pero también es el caribe. Me sorprende gratamente hables de andares caribeños. Cómo los sientes?

mamCArdenal
Los siento en el alma mamcardenal, laten en mi pecho como 20 años de vida en Colombia. ¡¡Qué lindo Puerto Limón y Tortuguero!!. Un beso.
 
que placer leerte de vuelta!!
ojala que la poesia te siga llevando por el vuen sendero
Estrellitas una vez mas
Salute!!
Bruno, qué placer tenerte con la mirada entre estas letras porque "No hay razón que se imponga, en cuestiones de poesía todo paso es fértil." Miguel Oscar Menassa.

Mil besos.
 
Hombre y hombro, un hilo del que tirar para contar una historia que termina convenciendo. Luis
 

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